La sorpresa para Marcos había sido mayúscula. Encontrarse con Miguel en aquella cena en la casa de sus vecinos Omar y Hugo era lo último que podía esperar. Una vez superado el primer impacto, y después de algunas dudas, ambos se abrazaron con fuerza. La sorpresa había sido también para Miguel y el resto de comensales. Parece que las casualidades existen y el destino muchas veces es caprichoso e imprevisible. (más…)


Había sonado el timbre, pero la conversación continuaba en el salón de Omar y Hugo. Las invitadas recién llegadas, Patri y Carmen, le reprochaban a Hugo como se aprovechaban de la madre del primero, que iba a su casa 2 ó 3 veces por semana para hacerles limpieza y ordenar las cosas. Y no solo eso, sino que además les llenaba la nevera de carne, pescado y una buena provisión de tuppers. La joven pareja se habían independizado recientemente y llevaban pocas semanas viviendo juntos (más…)


Marcos estaba sentado en el sofá acariciando a Messi y a Merlín. Los dos gatos se habían subido encima de sus piernas sin ningún complejo y retozaban emitiendo unos gruñidos de satisfacción. Marcos no les iba a la zaga y les acompañaba con una sonrisa en la cara. Sin embargo, el sonido del timbre de la puerta le puso en tensión. Parece que llegaban los demás invitados a la cena y asomaron de nuevo los nervios. Seguro que eran chicos o chicas tan jóvenes como sus anfitriones y él se iba a sentir fuera de lugar una vez más. (más…)


Marcos se sentó en el sofá del salón y ambos gatos se quedaron mirándole, observándole con curiosidad. Merlín era de varios tonos marrones, más claro en la parte delantera y en el lomo y más oscuro en el resto. Tenía los ojos medio cerrados y unos bigotes blancos de considerable tamaño. Se sentó sobre las patas traseras enfrente de Marcos. Messi era mucho más pequeño y totalmente negro con unos ojos impresionantes y muy luminosos entre verdes y azules. (más…)


Después de la visita express al supermercado, Marcos pasó el resto de la tarde en la cocina. Sus aptitudes culinarias estaban un poco oxidadas y menos mal que compró de más porque hasta el tercer intento no quedó satisfecho de su obra: un tiramisú que tenía una pinta estupenda. Eso sí, la cocina parecía un escenario de guerra. Había limpiado el día anterior y había que volver a empezar. Este vez se conformó con un repaso no muy profundo. (más…)


Marcos se levantó tarde. Una vez despierto se quedó un rato en la cama, era uno de los pocos vicios que tenía. Soñaba despierto en un duermevela alternado momentos con su imaginación para darse ánimos. Al fin se dirigió a la ducha y después de preparó un buen desayuno a base de huevos revueltos con unas tiras de bacon, zumo de naranja y café con leche. Era casi la una de la tarde. (más…)


Sentado en el sofá y dando las últimas bocanadas al cigarrillo que estaba fumando, Marcos descolgó el teléfono a pesar de ser un número desconocido. Era Hugo. No recordaba el momento exacto en que les había dado el teléfono, pero le gustó el hecho de recibir la llamada. Quizá al salir del hospital acompañado de la pareja, quizá en su casa la noche anterior, quizá esa misma mañana a Omar en la visita al rodaje de cine. Había pasado poco más de 4 horas desde que se despidió en Omar y ya les echaba de menos. (más…)


Después de estrenar la habitación de invitados de Omar y Hugo, Marcos se levantó temprano, despertado por el ruido de la ducha en el cuarto de baño. Había dormido profundamente y más tranquilo que en las últimas semanas. El ver con sus propios ojos a esta curiosa pareja de casi adolescentes disfrutar de la vida, le había dado nuevos ánimos y levantado la moral. Se vistió dejando el pijama que le habían prestado sobre la cama y se dirigió a la cocina. Allí encontró a Hugo preparando el desayuno. Vestía pantalón largo y una camisa que le daba un toque más formal que la noche anterior. (más…)


Tres amigosLlevamos muchas historias de nuestras “Tres lunas”: Mario, Miguel y Marcos y aun no sabemos qué aspecto tienen ¿Cómo son nuestros protagonistas? Y ya ha llegado el momento. Hemos pasado por los 13 años, los treintaytantos y también el verano de los 17, cuando la mayoría de edad asoma por la puerta. Los tres, Marcos, Miguel y Mario, eran amigos desde que tenían uso de razón, no podían recordar un momento en que se conocieran. Estaban muy unidos y en cierta medida su amistad era la envidia del resto de la cuadrilla del pueblo. Un grupo en el que estaban perfectamente integrados. (más…)


Marcos ya estaba convencido de tener que pasar la noche en el hospital en observación. Sin embargo, cuando la doctora ya se marchaba, Omar y dijo mirando a ésta “¿Por qué no se viene a dormir a mi casa? Somos vecinos y puedo vigilarle durante la noche, así no tendría que quedarse en el hospital?” (más…)