Relato



Sentado en el sofá y dando las últimas bocanadas al cigarrillo que estaba fumando, Marcos descolgó el teléfono a pesar de ser un número desconocido. Era Hugo. No recordaba el momento exacto en que les había dado el teléfono, pero le gustó el hecho de recibir la llamada. Quizá al salir del hospital acompañado de la pareja, quizá en su casa la noche anterior, quizá esa misma mañana a Omar en la visita al rodaje de cine. Había pasado poco más de 4 horas desde que se despidió en Omar y ya les echaba de menos. (más…)

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Marcos se despidió de Omar con la promesa de que se verían tan pronto como fuera posible. Además tenían pendiente la propuesta de quedar a ver alguna de las películas de cine que abarrotaban la videoteca de su casa. No había querido aceptar su invitación a comer y no sabía por qué. Parecía todo como demasiado fácil, amogos nuevos y la falta de costumbre le provocaba incomodidad. Se dirigió a su casa con pensando en comer algo, sin embargo, al llegar tomó conciencia del desastre en que tenía convertido su piso. (más…)


Mario iba amontonando camisetas y pantalones sobre la cama de su habitación. Vaciaba el armario mientras decidía lo que se llevaba a la ciudad y lo que dejaría en el pueblo para la próxima visita. ¿Volvería al pueblo? No, mientras Rosa y Miguel estuviesen allí. No quería verlos más. Miraba alternativamente hacia las cuatro paredes de esa habitación que tantos años había utilizado. Miraba con un toque de despedida, como si quisiese dejar allí la amargura que sentía. (más…)


Hola Rosa

He decidido volver a la ciudad. Voy a hablar con mis padres. Ya no quiero estar en el pueblo. Sin ti, nada tiene sentido.

Sin ti, no merece la pena estar aquí

Yo te quiero y lo sabes

Y tu a mi no me quieres

No hay nada que hacer ni nada por lo que luchar

Si estás con otro, prefiero no verte (más…)


Mario se pasó la tarde en la tenada, donde le había dejado Marcos después de su charla. No conseguía tomar una decisión. Por un lado quería mantenerse firme y alejado de sus amigos, aceptando la derrota. Pero por otro lado quería agarrase a la última esperanza de no perder a Rosa. Nunca existe el 100%, ni para la victoria, ni para la derrota. ¿Una última oportunidad? También es cierto que eran los últimos días de verano y quería ver a sus amigos del pueblo. Luego el instituto, volver a la ciudad… (más…)


Los dos siguientes días, Mario no quiso salir de casa. Aún le dolía bastante el costado después del golpe en la presa. Pasaban las horas y todavía le dolía, aunque más que el costado era el corazón lo que más tristeza le provocaba. Se seguía aplicando la pomada con esmero, aunque después de la reticencia inicial, ahora dejaba que fuera su abuela quien le aplicase la misma. Por cierto, con bastante mejor maña que el propio Mario. (más…)


Y  no se equivocó. Pasados dos interminables días, en los que había dejado a su mente vagar sin rumbo fijo recordando las experiencias de sus últimas horas, se presentó en la clínica a recoger los resultados de sus pruebas médicas. Y su madre estaba allí, esperando “¿Por qué no has pasado por casa? “ preguntó Miguel al tiempo que besaba a su madre. “Acabamos de llegar directamente del pueblo, tu padre está aparcando el coche. Cada día está peor este barrio y es más difícil encontrar un hueco” (más…)

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