Los dos siguientes días, Mario no quiso salir de casa. Aún le dolía bastante el costado después del golpe en la presa. Pasaban las horas y todavía le dolía, aunque más que el costado era el corazón lo que más tristeza le provocaba. Se seguía aplicando la pomada con esmero, aunque después de la reticencia inicial, ahora dejaba que fuera su abuela quien le aplicase la misma. Por cierto, con bastante mejor maña que el propio Mario. (más…)

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Quiero verte y mirarte

Quiero que me veas y me mires

Quiero mirarte y sonreir

Quiero que me mires y sonrias

Quiero conocerte

Quiero que me conozcas

Quiero reirme contigo

Quiero que nos riamos juntos (más…)


Miguel viajó hasta el pueblo para visitar a sus padres y quizá también para reencontrase con su pasado adolescente. Le pareció muy extraño reencontrase de nuevo con ellos en la casa familiar y sin discusiones. Tampoco sintió la necesidad de tomar partido por ninguna de las dos partes, como había sido la constante durante los más de 20 años en que habían estado separados. Y ahora, nada más jubilarse, otra vez juntos, como si nada hubiera pasado y acabasen de conocerse (más…)


Pasaron unos días de inusitada calma en la vida de Miguel. Había acordado una semana de descanso con su empresa hasta la espera de los resultados médicos. Tenía días pendientes de vacaciones y su jefe insistió en ello. Desprendido de una pesada carga, aprovechó esos días de descanso, de liberación. Hacía tiempo que no dormía tan bien y se levantaba tan relajado. (más…)


Mario llegó a casa con una ilusión que creía desterrada de su ser. Al menos, por el momento, había olvidado la pesadez que se había apoderado de él las últimas semanas, incluso el desmayo y el paso por el hospital parecían un recuerdo pasado. Se duchó en un instante, buscó entre la vorágine de ropa sucia que tenía amontonada junto a la silla de su dormitorio. Hacía demasiado tiempo que no ponía una lavadora. Encontró un pantalón corto vaquero en el fondo del armario y una camisa con cuadros rojos. Se vistió y se afeitó en un instante y a las 9  menos veinte estaba en la puerta de sus vecinos esperando a Omar. (más…)


Omar, Marcos y Hugo cenaron más de lo previsto. El primero, tuvo que hacer nuevo 2 viajes a la cocina para reponer existencias sobre la mesa. El queso, los yogures, los restos de una tortilla de patata y unas cuantas lonchas de jamón serrano fueron completando la dieta. Marcos, olvidó rápidamente el dolor de estómago y la sensación de tener el cuerpo revuelto. A un lado quedó la manzanilla que Omar le había preparado. Charlando con estos dos chavales empezó a sentirse mejor, mucho mejor de lo que recordaba en las últimas semanas. (más…)


Tres amigosLlevamos muchas historias de nuestras “Tres lunas”: Mario, Miguel y Marcos y aun no sabemos qué aspecto tienen ¿Cómo son nuestros protagonistas? Y ya ha llegado el momento. Hemos pasado por los 13 años, los treintaytantos y también el verano de los 17, cuando la mayoría de edad asoma por la puerta. Los tres, Marcos, Miguel y Mario, eran amigos desde que tenían uso de razón, no podían recordar un momento en que se conocieran. Estaban muy unidos y en cierta medida su amistad era la envidia del resto de la cuadrilla del pueblo. Un grupo en el que estaban perfectamente integrados. (más…)