Te ví, te miré, te escuché y me emocioné

Había vuelto a suceder

Emoción, cosquilleo

Hablé contigo por primera vez y lo supe

Supe que algo se removía dentro de mí

Una ilusión llamaba a de nuevo a mi puerta (más…)

Anuncios

Marcos se levantó tarde. Una vez despierto se quedó un rato en la cama, era uno de los pocos vicios que tenía. Soñaba despierto en un duermevela alternado momentos con su imaginación para darse ánimos. Al fin se dirigió a la ducha y después de preparó un buen desayuno a base de huevos revueltos con unas tiras de bacon, zumo de naranja y café con leche. Era casi la una de la tarde. (más…)


Mario iba amontonando camisetas y pantalones sobre la cama de su habitación. Vaciaba el armario mientras decidía lo que se llevaba a la ciudad y lo que dejaría en el pueblo para la próxima visita. ¿Volvería al pueblo? No, mientras Rosa y Miguel estuviesen allí. No quería verlos más. Miraba alternativamente hacia las cuatro paredes de esa habitación que tantos años había utilizado. Miraba con un toque de despedida, como si quisiese dejar allí la amargura que sentía. (más…)


Hola Rosa

He decidido volver a la ciudad. Voy a hablar con mis padres. Ya no quiero estar en el pueblo. Sin ti, nada tiene sentido.

Sin ti, no merece la pena estar aquí

Yo te quiero y lo sabes

Y tu a mi no me quieres

No hay nada que hacer ni nada por lo que luchar

Si estás con otro, prefiero no verte (más…)


Mario se pasó la tarde en la tenada, donde le había dejado Marcos después de su charla. No conseguía tomar una decisión. Por un lado quería mantenerse firme y alejado de sus amigos, aceptando la derrota. Pero por otro lado quería agarrase a la última esperanza de no perder a Rosa. Nunca existe el 100%, ni para la victoria, ni para la derrota. ¿Una última oportunidad? También es cierto que eran los últimos días de verano y quería ver a sus amigos del pueblo. Luego el instituto, volver a la ciudad… (más…)


Los dos siguientes días, Mario no quiso salir de casa. Aún le dolía bastante el costado después del golpe en la presa. Pasaban las horas y todavía le dolía, aunque más que el costado era el corazón lo que más tristeza le provocaba. Se seguía aplicando la pomada con esmero, aunque después de la reticencia inicial, ahora dejaba que fuera su abuela quien le aplicase la misma. Por cierto, con bastante mejor maña que el propio Mario. (más…)


Quiero verte y mirarte

Quiero que me veas y me mires

Quiero mirarte y sonreir

Quiero que me mires y sonrias

Quiero conocerte

Quiero que me conozcas

Quiero reirme contigo

Quiero que nos riamos juntos (más…)