Omar, Marcos y Hugo cenaron más de lo previsto. El primero, tuvo que hacer nuevo 2 viajes a la cocina para reponer existencias sobre la mesa. El queso, los yogures, los restos de una tortilla de patata y unas cuantas lonchas de jamón serrano fueron completando la dieta. Marcos, olvidó rápidamente el dolor de estómago y la sensación de tener el cuerpo revuelto. A un lado quedó la manzanilla que Omar le había preparado. Charlando con estos dos chavales empezó a sentirse mejor, mucho mejor de lo que recordaba en las últimas semanas.

¿Y tú Marcos, vives solo? preguntó Omar con una cierta inocencia alejada de la simple curiosidad

“Si, no tengo a nadie. Ni familia, ni hermanos, ni pareja. Por no tener no tengo casi ni amigos”. Al decir esto, a su mente vinieron las imágenes de Miguel y de Mario. Se extrañó de su sinceridad porque apenas conocía a estos vecinos, estaba en su casa, y parecía a punto de contarles su vida. Una vida, que por cierto nada tenía de glamour. Se dio cuenta que no quería estropear el momento y giró la conversación hacia el cine, un tema que sabía tenían en común. Omar salió de nuevo hacia la cocina y Marcos se dirigió a Hugo

“Antes me preguntaste por el cine, que si me gustaba y la respuesta es sí, sobre todo las buenas historias” Tengo más de 200 películas en casa. Un día te las enseño”

 “Omar es un apasionado. Está estudiando 2º en la escuela de cine y justo este verano está currando en una película como auxiliar de producción con una beca. Está emocionado, aunque llega a casa rendido. Como los dos estamos muy ocupados estos días, dejamos que su madre nos cuide un poquito”

“Sois listos, ya veo. ¿Pero no sois demasiado jóvenes, Omar ni siquiera parece mayor de edad”

“Tiene 19 años, Cara de niño brutote, pero es un pedazo de pan. A mí me tiene loco

¿Quién está loco? Preguntó Omar entrando en el salón con un frutero donde sobresalían varias piezas.

“Tú cariño”, comentó Hugo “y yo también, pero por ti

Omar se sentó de nuevo sobre las piernas de Hugo plantándole un beso en los labios

¿Qué tal te va en la escuela de cine, Omar? Preguntó Marcos, un tanto turbado por la escena presenciada

“Muy bien, estamos aprendiendo muchas cosas. Lo mejor es que estoy trabajando en una película este verano. Es alucinante, la cantidad de gente que mueve una producción así. Solo soy becario y me pagan poco, pero estoy disfrutando mucho. La gente es muy amable, aunque se curra un montón. Luego cuando ves los títulos de crédito, que suelen ser interminables, te das cuenta de la gente que hace falta en una película”.

“Osea que lo tienes claro”, apuntó Marcos. Y tú Hugo, ¿a que te dedicas?.

“ Yo trabajo en una empresa de publicidad y agencia de prensa. Envío notas de prensa y a veces, me toca llamar a periodistas para organizar entrevistas y promociones. Trabajo mucho con empresas, pero de vez en cuando tenemos la promoción de alguna obra de teatro y es lo que más me gusta, estar con los actores y acompañarles a alguna televisión, a la radio o un periódico”

“¿Y cómo son? Los actores me refiero, son tan “estrellas” como algunos parecen”. Marcos preguntó mostrando un cierto interés.

Hugo contestó sonriendo, como el que ya estaba acostumbrado a estas preguntas de todo aquel al que contaba a qué se dedicaba. “Que va, hay de todo. Algunos son gente estupenda y otros son unos gilipollas, que te presionan para conseguir entrevistas y después el mismo día, te las cancelan y me toca dar la cara a mí o a mi jefa. Pero los peores son los representantes. Son mentirosos y falsos por naturaleza. Yo no podría dedicarme a eso. Pero en general, me gusta el curro. Aunque ahora estamos hasta arriba de trabajo, con mi compañera de vacaciones no damos abasto”

Marcos se sentía cómodo con esta extraña y juvenil pareja. Tenían un punto de madurez que resultaba curioso para la poca edad que tenían.

Anuncios

Tres amigosLlevamos muchas historias de nuestras “Tres lunas”: Mario, Miguel y Marcos y aun no sabemos qué aspecto tienen ¿Cómo son nuestros protagonistas? Y ya ha llegado el momento. Hemos pasado por los 13 años, los treintaytantos y también el verano de los 17, cuando la mayoría de edad asoma por la puerta. Los tres, Marcos, Miguel y Mario, eran amigos desde que tenían uso de razón, no podían recordar un momento en que se conocieran. Estaban muy unidos y en cierta medida su amistad era la envidia del resto de la cuadrilla del pueblo. Un grupo en el que estaban perfectamente integrados. (más…)


puerta de casa

Marcos abandonó el hospital acompañado de Omar y Hugo. Después de un trayecto acompañado de los interminables atascos de la ciudad y con un inmenso cansancio en el cuerpo, los tres llegaron a casa. Fue Hugo quien abrió la puerta y pasó el primero para invitar a Marcos. “Llevamos solo una semana viviendo aquí, nos acabamos de instalar y tenemos todo aún muy revuelto”. Las cajas marrones, muchas de ellas aún sin desprecintar ocupaban parte del pasillo y casi todo lo que debía ser el salón de la casa. (más…)


Marcos ya estaba convencido de tener que pasar la noche en el hospital en observación. Sin embargo, cuando la doctora ya se marchaba, Omar y dijo mirando a ésta “¿Por qué no se viene a dormir a mi casa? Somos vecinos y puedo vigilarle durante la noche, así no tendría que quedarse en el hospital?” (más…)


de-espaldas2Mario subió solo desde el río, regresaba con una ligera cojera y un dolor cada vez más intenso en el costado derecho después de lanzarse desde lo alto de la presa. Pero lo peor era el sabor de la derrota, el saber que había perdido una batalla porque Rosa parecía más interesada en Miguel, a quien hasta unos momentos antes, consideraba uno de sus mejores amigos. El resto de la cuadrilla se quedó jugando a las cartas en la ribera del río después del baño. Estaban todos en corro jugando al burro y pronto comenzarían los castigos para los que fueran más lentos en completar las jugadas. (más…)


goteroMarcos abrió los ojos, hacía fresquito y se oía el sordo murmullo del aire acondicionado. Había poca luz, y entre la penumbra un olor muy característico a hospital. Estaba tumbado en una camilla en una sala grande con otros pacientes. Al moverse, sintió un tirón en el brazo izquierdo donde tenía una vía conectada a un gotero. Con la mano derecha levantó la sábana y vio que estaba en calzoncillos. A la derecha de la camilla, en una silla, una gran bolsa de plástico con el resto de su ropa. (más…)


En la camaDos días después de la visita del joven de la compañía de gas, Marcos aún no había conseguido salir de casa. Deambulaba del sofá a la cama, de la cama al ordenador, y otra vez al sofá con la televisión. Alguna incursión en una cocina sucia y desordenada y un frigorífico cada vez más vacío. Pasaban las horas y todo estaba envuelto en una nebulosa que le invitaba a dormir o simplemente a estar tumbado con la mirada fija en el techo de su dormitorio sin pronunciar palabra e incluso sin pensar en nada. Dejaba el tiempo pasar y esfumarse sin más, sin horizontes, sin planos ni ilusión. Había retomado su rutina agónica previa a la visita. Una rutina que le acompañaba desde hace varias semanas.  (más…)