Marcos se sentó en el sofá del salón y ambos gatos se quedaron mirándole, observándole con curiosidad. Merlín era de varios tonos marrones, más claro en la parte delantera y en el lomo y más oscuro en el resto. Tenía los ojos medio cerrados y unos bigotes blancos de considerable tamaño. Se sentó sobre las patas traseras enfrente de Marcos. Messi era mucho más pequeño y totalmente negro con unos ojos impresionantes y muy luminosos entre verdes y azules. (más…)


Después de la visita express al supermercado, Marcos pasó el resto de la tarde en la cocina. Sus aptitudes culinarias estaban un poco oxidadas y menos mal que compró de más porque hasta el tercer intento no quedó satisfecho de su obra: un tiramisú que tenía una pinta estupenda. Eso sí, la cocina parecía un escenario de guerra. Había limpiado el día anterior y había que volver a empezar. Este vez se conformó con un repaso no muy profundo. (más…)


Mario bebió la leche deprisa y ni siquiera probó la miel de naranja. Estaba nervioso y excitado después de saber que Rosa había preguntado por él y quería verle. Saber que estará antes de comer en la ribera era una invitación que quizá podría permitir un rayo de esperanza. Quizá no estuviese todo perdido… o sí. Igual era simplemente una despedida porque sabía que se marchaba. ¿habría leído la carta de despedida que dejó a Marcos? No podía ser porque le había pedido que se la entregase después de haberse marchado del pueblo. (más…)


reencuentroDespués de la inesperada llamada de teléfono y la autoinvitación de Miguel, era media tarde, cuando al abrir la puerta de su casa, Mario se encontró con él. Sus miradas de cruzaron. Le vio mayor y percibió una forzada y ligera sonrisa que no podía ocultar una tristeza que por alguna razón no lograba encajar en la imagen que recordaba de Miguel. Un instante de sock y de silencio roto por un ¡Hola, soy yo! ¿Tanto he cambiado que no me reconoces? (más…)