Mario iba amontonando camisetas y pantalones sobre la cama de su habitación. Vaciaba el armario mientras decidía lo que se llevaba a la ciudad y lo que dejaría en el pueblo para la próxima visita. ¿Volvería al pueblo? No, mientras Rosa y Miguel estuviesen allí. No quería verlos más. Miraba alternativamente hacia las cuatro paredes de esa habitación que tantos años había utilizado. Miraba con un toque de despedida, como si quisiese dejar allí la amargura que sentía. (más…)

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Mario se pasó la tarde en la tenada, donde le había dejado Marcos después de su charla. No conseguía tomar una decisión. Por un lado quería mantenerse firme y alejado de sus amigos, aceptando la derrota. Pero por otro lado quería agarrase a la última esperanza de no perder a Rosa. Nunca existe el 100%, ni para la victoria, ni para la derrota. ¿Una última oportunidad? También es cierto que eran los últimos días de verano y quería ver a sus amigos del pueblo. Luego el instituto, volver a la ciudad… (más…)


Los dos siguientes días, Mario no quiso salir de casa. Aún le dolía bastante el costado después del golpe en la presa. Pasaban las horas y todavía le dolía, aunque más que el costado era el corazón lo que más tristeza le provocaba. Se seguía aplicando la pomada con esmero, aunque después de la reticencia inicial, ahora dejaba que fuera su abuela quien le aplicase la misma. Por cierto, con bastante mejor maña que el propio Mario. (más…)


Miguel viajó hasta el pueblo para visitar a sus padres y quizá también para reencontrase con su pasado adolescente. Le pareció muy extraño reencontrase de nuevo con ellos en la casa familiar y sin discusiones. Tampoco sintió la necesidad de tomar partido por ninguna de las dos partes, como había sido la constante durante los más de 20 años en que habían estado separados. Y ahora, nada más jubilarse, otra vez juntos, como si nada hubiera pasado y acabasen de conocerse (más…)


de-espaldas2Mario subió solo desde el río, regresaba con una ligera cojera y un dolor cada vez más intenso en el costado derecho después de lanzarse desde lo alto de la presa. Pero lo peor era el sabor de la derrota, el saber que había perdido una batalla porque Rosa parecía más interesada en Miguel, a quien hasta unos momentos antes, consideraba uno de sus mejores amigos. El resto de la cuadrilla se quedó jugando a las cartas en la ribera del río después del baño. Estaban todos en corro jugando al burro y pronto comenzarían los castigos para los que fueran más lentos en completar las jugadas. (más…)


salto-al-rio-2Allí estaban los dos, Mario y Rosa en el borde de la presa. Ella estaba paralizada por el miedo. Mario insistió en que le ayudaría a bajar con cuidado por la pendiente hasta llegar al agua, pero ella no se decidía. Ni siquiera después de ver como Marta e Iris, en un alarde de valor, estaban a punto de llegar al agua sanas y salvas. Pasaron un par de minutos, cuando alguno de los chicos, cansado ya de esperar, comenzaba el descenso del río dejándose llevar por la corriente. (más…)


salida-del-solLa fiesta terminó cuando el sol asomaba ya por el horizonte anunciando el despertar de un nuevo día que prometía ser muy caluroso, quizá demasiado para ser ya los últimos días del mes de agosto. Al día siguiente, hasta después de comer y un rato de siesta no apareció ninguno de los miembros de la cuadrilla. En vez de reunirse en el frontón o en la plaza como hacían en otras ocasiones, todos fueron reencontrándose en la peña, su nueva adquisición de la que todos estaban orgullosos y satisfechos. (más…)