Metálica, no muestra un futuro donde parece que los sentimientos y las relaciones entre las personas han dejado de tener valor. Un futuro distópico inquietante que parece lejano por lo extremo del planteamiento, pero que sin embargo apunta algunas de las tendencias que vivimos en la actualidad. Un montaje con humanos que carecen de sentimientos y máquinas diseñadas para que parezca que sientan. Nada es real, todo es artificial como el mundo de realidad virtual y ficticia que nos esforzamos por dibujar en instagram y en las redes sociales. (más…)

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En la camaDos días después de la visita del joven de la compañía de gas, Marcos aún no había conseguido salir de casa. Deambulaba del sofá a la cama, de la cama al ordenador, y otra vez al sofá con la televisión. Alguna incursión en una cocina sucia y desordenada y un frigorífico cada vez más vacío. Pasaban las horas y todo estaba envuelto en una nebulosa que le invitaba a dormir o simplemente a estar tumbado con la mirada fija en el techo de su dormitorio sin pronunciar palabra e incluso sin pensar en nada. Dejaba el tiempo pasar y esfumarse sin más, sin horizontes, sin planos ni ilusión. Había retomado su rutina agónica previa a la visita. Una rutina que le acompañaba desde hace varias semanas.  (más…)


tazas de cafeLos días y las semanas transcurrían lentas, pero constantes. Marcos apenas salía de casa, salvo para las imprescindibles paradas en el supermercado de la zona. En unas semanas había perdido a su mejor amigo para siempre, también el trabajo, había discutido con Miguel y lo peor de todo, se había encontrado de frente con una realidad que durante los últimos años había dejado oculta en el armario. Estaba solo, triste, sin fuerzas  y abatido. El seguir adelante a empujones, por inercia, ya no era suficiente. (más…)


tristeza1Marcos seguía frente a su ordenador, no conseguía alejar sus dudas ni su tristeza. Dar un paso adelante, pero cómo y qué hacer, seguir dando pasos cortos y confiar en que todo puede cambiar o mandarlo todo al traste. De nuevo el suicidio y Mario aparecieron en su mente como un fogonazo. Recordó algo que había leído hace tiempo en un blog un artículo que hablaba del suicidio y pronto se vio con la pestaña de google abierta delante de él y sin tiempo para la duda, tecleó la palabra maldita: suicidio.  (más…)