La sorpresa para Marcos había sido mayúscula. Encontrarse con Miguel en aquella cena en la casa de sus vecinos Omar y Hugo era lo último que podía esperar. Una vez superado el primer impacto, y después de algunas dudas, ambos se abrazaron con fuerza. La sorpresa había sido también para Miguel y el resto de comensales. Parece que las casualidades existen y el destino muchas veces es caprichoso e imprevisible. (más…)


Lidia estaba de pie al lado de la barra del bar. Había dejado el bolso apoyado en una silla a su lado y miraba concentrada la pantalla del teléfono móvil. Morena, pelo liso y una cara redonda donde resaltaba unos labios bien dibujados de un color entre rosa y marrón. Mejillas ligeramente sonrosadas y unos ojos también negros remarcados con rímel y adornados por unas pestañas muy cuidadas. Vestida con una elegante blusa blanca con un escote excesivamente discreto, chaqueta corta y un pantalón oscuro que le daban una imagen de ejecutiva agresiva. (más…)


Hacía tiempo que ya no llovía, pero cuando llegó a casa todavía estaba mojado. Lo primero que hizo Miguel fue quitarse los zapatos y la fina cazadora y dirigirse al baño para secarse el pelo con una toalla. El regreso había sido mucho más rápido en un taxi para evitar un constipado por la mojada que tenía encima. Una vez seco y cambiado de ropa se sentó en el sofá del salón. El siguiente objetivo era averiguar cómo se llamaba esa joven auxiliar de la clínica a la que había conocido días atrás y a la que no había conseguido quitarse de la cabeza. (más…)


Era por la tarde, pero aún temprano. El día estaba inestable y varias nubes cubrían el cielo amenazando lluvia cuando Miguel bajó del autobús. Había sido un trayecto después del trasbordo de algo más de 20 minutos, pero la falta de costumbre y los vaivenes provocados por el agresivo modo de conducir le habían revuelto el estómago. El ambiente había refrescado y echó de menos una cazadora más gruesa en vez de la que se había puesto. Había bajado la temperatura del exterior y la suya propia como lo demostraba el escalofrío que sintió. (más…)


Habían pasado unos días, pero la imagen de la auxiliar de la clínica seguía viva dentro de la cabeza de Miguel. Innumerables habían sido las mujeres que habían pasado por su vida. En la mayoría de las veces, historias efímeras ahogadas en una noche, otras breves de varios días de duración  y tan solo en dos ocasiones un amago de algo que podía tener recorrido, pero al final nada. Había acudido a la consulta en el hospital junto a su madre a por los resultados de sus pruebas. Al final todo había sido un susto, pero también una llamada de atención de su cuerpo, que le pedía cambiar de vida para cambiar de vida. (más…)


Miguel no se equivocó. Pasados dos interminables días, en los que había dejado a su mente vagar sin rumbo fijo recordando las experiencias de sus últimas horas, se presentó en la clínica a recoger los resultados de sus pruebas médicas. Y su madre estaba allí, esperando “¿Por qué no has pasado por casa? “ preguntó Miguel al tiempo que besaba a su madre. “Acabamos de llegar directamente del pueblo, tu padre está aparcando el coche. Cada día está peor este barrio y es más difícil encontrar un hueco” (más…)


Miguel viajó hasta el pueblo para visitar a sus padres y quizá también para reencontrase con su pasado adolescente. Le pareció muy extraño reencontrase de nuevo con ellos en la casa familiar y sin discusiones. Tampoco sintió la necesidad de tomar partido por ninguna de las dos partes, como había sido la constante durante los más de 20 años en que habían estado separados. Y ahora, nada más jubilarse, otra vez juntos, como si nada hubiera pasado y acabasen de conocerse (más…)


Pasaron unos días de inusitada calma en la vida de Miguel. Había acordado una semana de descanso con su empresa hasta la espera de los resultados médicos. Tenía días pendientes de vacaciones y su jefe insistió en ello. Desprendido de una pesada carga, aprovechó esos días de descanso, de liberación. Hacía tiempo que no dormía tan bien y se levantaba tan relajado. (más…)


Tres amigosLlevamos muchas historias de nuestras “Tres lunas”: Mario, Miguel y Marcos y aun no sabemos qué aspecto tienen ¿Cómo son nuestros protagonistas? Y ya ha llegado el momento. Hemos pasado por los 13 años, los treintaytantos y también el verano de los 17, cuando la mayoría de edad asoma por la puerta. Los tres, Marcos, Miguel y Mario, eran amigos desde que tenían uso de razón, no podían recordar un momento en que se conocieran. Estaban muy unidos y en cierta medida su amistad era la envidia del resto de la cuadrilla del pueblo. Un grupo en el que estaban perfectamente integrados. (más…)


salto-al-rio-2Allí estaban los dos, Mario y Rosa en el borde de la presa. Ella estaba paralizada por el miedo. Mario insistió en que le ayudaría a bajar con cuidado por la pendiente hasta llegar al agua, pero ella no se decidía. Ni siquiera después de ver como Marta e Iris, en un alarde de valor, estaban a punto de llegar al agua sanas y salvas. Pasaron un par de minutos, cuando alguno de los chicos, cansado ya de esperar, comenzaba el descenso del río dejándose llevar por la corriente. (más…)