Tres amigosLlevamos muchas historias de nuestras “Tres lunas”: Mario, Miguel y Marcos y aun no sabemos qué aspecto tienen ¿Cómo son nuestros protagonistas? Y ya ha llegado el momento. Hemos pasado por los 13 años, los treintaytantos y también el verano de los 17, cuando la mayoría de edad asoma por la puerta. Los tres, Marcos, Miguel y Mario, eran amigos desde que tenían uso de razón, no podían recordar un momento en que se conocieran. Estaban muy unidos y en cierta medida su amistad era la envidia del resto de la cuadrilla del pueblo. Un grupo en el que estaban perfectamente integrados.

ojos verdesMiguel era el más alto de los tres. Aunque mantenía que superaba el 1,80 de estatura, la verdad es que le faltaba medio centímetro para llegar. Aún así con 1,79 y medio destacaba sobre el resto de la cuadrilla. El pelo era rubio-castaño y aunque bastante desordenado, siempre lo llevaba muy corto. Los ojos claros, mezcla de azul y verde, como el fruto de varias pinceladas de un pintor nobel. No era fácil definir el color, a veces predominaba el azul y otras el verde, cuando no era un gris claro. La barba escasa y poco hecha solo se dejaba ver en las contadas ocasiones en que la desidia alejaba a Miguel de la espuma y la cuchilla. Alto, rubio y con los ojos claros, mentón afilado como la proa de un barco, nariz coqueta y boca grande con unos desafiantes y perfectos dientes blancos

Todo el conjunto dibujaba un tipo guapo, quizá no el modelo habitual de pasarela, al que acompañaba un punto canalla que resultaba irresistible para las mujeres y muy atractivo para todos los que estaban a su alrededor. Triunfador en lo físico y con unas envidiables notas, sobresaliente de media y algún notable en momentos de relajo o dejadez, que por otro lado eran cada vez más habituales a medida que iba creciendo. Sabía que no le costaba sacar buenas notas y a veces se relajaba en exceso.

ojos negrosMario destacaba por lo marcado de sus rasgos. Moreno, pelo siempre muy corto y con un aire un tanto rudo. Ojos oscuros, cejas pobladas, nariz grande y labios muy finos protegiendo una dentadura desordenada que ocultaba la pérdida de una muela y una cierta separación de algunos dientes que con toda seguridad hubiera recomendado uno de esos aparatos correctores de la dentadura. En torno al 1,75 de estatura, complexión fuerte, hombros anchos y brazos fuertes propios de un aficionado a la natación que visitaba la piscina con bastante frecuencia.

Él siempre defendía su estilo de pueblo, la comodidad y no dejarse llevar por modas o prejuicios vanos. Un aceptable estudiante que no destacaba ni por arriba, ni por abajo.  Aunque estaba muy agusto en la ciudad,  amaba el campo y en pueblo se sentía libre y feliz. Podría haber sido un buen candidato para trabajar en el campo. Era brillante y un líder nato, de esos que no tienen que dar discursos ni hacerse el más listo o el más fuerte. Hacía de la discreción una virtud, sin embargo siempre estaba ahí organizando  y consiguiendo que todos le siguieran. Siempre lleno de ideas, de proyectos, con ganas de vivir y hacer miles de cosas.

ojos con gafasMarcos se llevaba la peor parte en el reparto de la belleza. En la altura era el más bajo, poco más de 1,70, en la encima de la media nacional como el mismo se apresuraba a comentar cada vez que podía. Unos kilos de más, tampoco excesivos, aunque si lo suficientes para ser objeto de burlas infantiles. Eso sí, siempre limitadas y en secreto y fuera del alcance de Miguel o de Mario, defensores a ultranza de su amigo. Tampoco unas gafas de pasta con cristales gordos se lo ponían demasiado fácil. Pelo marrón y ojos castaños no demasiado grandes.

Era una persona no demasiado atractiva en lo físico, pero con un gran corazón. En los estudios flojeaba bastante, aprobaba pero no sin esfuerzo y alguna ayudita extra en más de un examen. Se le daban mal la mayor parte de las asignaturas, especialmente la Educación Física y la Literatura, pero en Matemáticas estaba por encima de la media del grupo. Con los años fue mejorando en todos los aspectos a base de esfuerzo y en el caso de las gafas ayudados por la tecnología del láser para olvidar tanto las gafas que le acompañaron en su época infantil, como después las lentillas. Nunca el primero en las actividades, pero siempre estaba ahí, no se perdía ni una especialmente cuando también estaban implicados Mario y Miguel.

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El día siguiente del desgraciado accidente en el río amaneció muy temprano para Mario que se levantó hambriento. Su estómago rugía, ya que no había comido nada desde el almuerzo del día anterior. Se levantó cojeando y con dolores. Antes de vestirse se aplicó la pomada y bajó a desayunar junto a su abuela, que como siempre ya estaba levantada y trasteando en la cocina. El malhumor seguía intacto, así que se dirigió hacia la mesa a prepararse el desayuno. (más…)


puerta de casa

Marcos abandonó el hospital acompañado de Omar y Hugo. Después de un trayecto acompañado de los interminables atascos de la ciudad y con un inmenso cansancio en el cuerpo, los tres llegaron a casa. Fue Hugo quien abrió la puerta y pasó el primero para invitar a Marcos. “Llevamos solo una semana viviendo aquí, nos acabamos de instalar y tenemos todo aún muy revuelto”. Las cajas marrones, muchas de ellas aún sin desprecintar ocupaban parte del pasillo y casi todo lo que debía ser el salón de la casa. (más…)


 

La edad de la iraEn mi opinión es lo mejor que ha hecho la joven Compañía desde que arrancó hace unos años. Un texto magnífico de Fernando J. López, una dirección sobresaliente y acertada de José Luis Arellano y un grupo de actores sólidos y creíbles sobre el escenario con un soberbio Alex Villazán. Y además un mensaje de respeto y de reivindicación del derecho a amar a quien quieras y como quieras.

El montaje estuvo ya en el mes de abril en la sede habitual de la joven Compañía, el teatro Conde Duque. Lleno tras lleno, y cientos de jóvenes de institutos que en matinales pudieron disfrutar este montaje, y también aprender a respetar  diferentes opciones sexuales. La obra nos habla del viaje de Marcos, un joven adolescente que descubre su homosexualidad, pero no la puede vivir en libertad. El miedo le hace llevar una doble vida con su novia y sus compañeros del instituto. En casa las cosas no van del todo bien, la relación con su padre y sus hermanos después de la muerte de su madre, se envuelven en un manto de interrogantes que apenas descubrimos en la función. Especialmente después de ser acusado de haber matado su padre y su hermano, las dudas sobre la personalidad de Marcos nos acompañan durante toda la función.

La edad de la ira escena

El elenco al completo de La edad de la ira

La edad de la ira también es una reivindicación del derecho a amar a quien quieras y como quieras, sin necesidad de esconderte ni de llevar una doble vida. Pero también es teatro del bueno, del intenso, del que disfrutas pero además te obliga a reflexionar sobre una realidad en la que aún nos queda mucho camino por avanzar. Respeto por las diferentes opciones sexuales y acompañamiento y apoyo a quienes que tienen que romper moldes y sobre todo luchar con un entorno que no les entiende.

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Alex Villazán

Después de trabajos muy buenos de la Joven Compañía, yo soy un fan y un enamorado de este proyecto desde su arranque hace ya unos años. He seguido todos los montajes dirigidos con la batuta de José Luis Arellano y he visto crecer a la Joven y a muchos de los actores en estos años. La edad de la ira es, hasta ahora, su trabajo más redondo, más comprometido rozando casi la perfección. Hay que reconocer la labor de un maestro como Arellano que siempre nos sorprende con propuestas innovadoras y brillantes y que además sabe sacar lo mejor de unos actores que también maduran y mejoran con el tiempo.

 

Tengo que destacar el trabajo de su protagonista, de Alex Villazán, que interpreta a un Marcos que grita, que reclama, que vive la experiencia. Lo primero que hice después de ver la función fue darle un abrazo . Hace un trabajo magnífico, que brilla también por el buen hacer del resto de compañeros. Los veteranos Alejandro Chaparro (que interpreta al hermano), María Romero (la novia del instituto),  Javier Ariano (El amigo íntimo) y otros con menos tiempo en la Joven como  Rosa Martí, Jorge Yumar, Jesús Lavín o Laura Montensinos , que también hacen un gran trabajo.

Fernando J Lopez

Fernando J. López,  el autor

El texto, ya lo hemos dicho, es de Fernando J. López, muy comprometido además con la defensa de los derechos LGTBI que se ha convertido en un escritor de referencia en  dar voz a los jóvenes. La edad de la ira, es una novela por la que ganó el premio   hace unos años y que ahora el mismo ha adaptado al teatro con una revisión del trabajo que cambia la mirada de un periodista externo que observa  e investiga unos hechos que quiere conocer, para darles protagonismo absoluto a los jóvenes, a los adolescentes con sus ideas, sus problemas, sus sueños y sus anhelos. También hace pocos meses con “Malditos 16” abordó el tema del suicidio en adolescentes con un ritmo intenso y también en un montaje excelente. Gracias Fernando por estos textos, por el resto de  trabajos y por dar voz a quienes más lo necesitan.

Solo me queda recomendar encarecidamente esta obra. Todos, padres, hijos, educadores, personas en general deberían verte este montaje, que emociona, enseña y obliga a la reflexión. Grande La Joven Compañía. Gracias, gracias y gracias.

Más información en la web de la Joven Compañía


Marcos ya estaba convencido de tener que pasar la noche en el hospital en observación. Sin embargo, cuando la doctora ya se marchaba, Omar y dijo mirando a ésta “¿Por qué no se viene a dormir a mi casa? Somos vecinos y puedo vigilarle durante la noche, así no tendría que quedarse en el hospital?” (más…)


Por suerte, al llegar al ambulatorio acompañado por la propia doctora, no tuvieron que esperar mucho. Las tardes de verano solían ser movidas por caídas, golpes, esguinces y otras situaciones similares cuando las poblaciones de los pueblos de la zona multiplicaban sus habitantes con la llegada de veraneantes y sobre todo muchos niños. Sin embargo esa tarde era extrañamente tranquila. (más…)


ricardo-iiiEl Umbral de Primavera nos propone un Ricardo III con la esencia del clásico de Shakespeare y la envoltura de un trabajo experimental  e hipnótico. Para amantes del teatro que arriesga y que investiga con nuevos lenguajes, pero con un trabajo actoral sólido, con un protagonista como Raúl Ferrando, que está soberbio.  Alterna con acierto momentos brutales y muy violentos, con otros llenos de sensibilidad y cercanía al público. Se puede ver los miércoles y domingos a las 20:00 en el Umbral de Primavera. (más…)