Después de ese primer tímido beso a la orilla del río entre Mario y Rosa, siguió un segundo esta vez más largo y después un tercero cada vez más intenso, incluso desesperado. Pasó el tiempo entre besos y respiraciones hasta que se separaron y se miraron. Marío sonreía y Rosa estaba más bella que nunca con una mueca pícara en su rostro y de nuevo con ese rizo rebelde que jugueteaba sobre su frente. Parece ser que la felicidad era posible y podía llegar en veranos en un pequeño pueblo. (más…)


Allí estaba ella, sentada al lado del río, tan guapa y tan hermosa como siempre. No, quizá más guapa que nunca con su cabello rubio y esos rizos rebeldes que de vez en cuando le caían sobre la frente y los ojos y que ella apartaba con una gracia infinita. Mario sonrió al tiempo que sentía una punzada en su interior. Estuvo unos instantes contemplándola, quería acercarse, pero tampoco quería romper ese momento que parecía perfecto. (más…)


Mario bebió la leche deprisa y ni siquiera probó la miel de naranja. Estaba nervioso y excitado después de saber que Rosa había preguntado por él y quería verle. Saber que estará antes de comer en la ribera era una invitación que quizá podría permitir un rayo de esperanza. Quizá no estuviese todo perdido… o sí. Igual era simplemente una despedida porque sabía que se marchaba. ¿habría leído la carta de despedida que dejó a Marcos? No podía ser porque le había pedido que se la entregase después de haberse marchado del pueblo. (más…)


La abuela tenía razón. A la mañana siguiente un sol deslumbrante le despertó. Mario había tardado en dormirse después de jugar la partida de cartas donde perdió una vez más. Tenía la sensación de que con su abuela, solo ganaba cuando ella quería. Las cartas funcionaban como un termómetro de su estado de ánimo y sin embargo cuando más necesitaba una alegría, la abuela decidió que debía perder. Ya en la cama, dio vueltas sin parar, pensado en Rosa y en su renuncia. Se marcharía del pueblo y no volvería a verla, ya que eso era lo que ella quería. (más…)


Mario iba amontonando camisetas y pantalones sobre la cama de su habitación. Vaciaba el armario mientras decidía lo que se llevaba a la ciudad y lo que dejaría en el pueblo para la próxima visita. ¿Volvería al pueblo? No, mientras Rosa y Miguel estuviesen allí. No quería verlos más. Miraba alternativamente hacia las cuatro paredes de esa habitación que tantos años había utilizado. Miraba con un toque de despedida, como si quisiese dejar allí la amargura que sentía. (más…)


Hola Rosa

He decidido volver a la ciudad. Voy a hablar con mis padres. Ya no quiero estar en el pueblo. Sin ti, nada tiene sentido.

Sin ti, no merece la pena estar aquí

Yo te quiero y lo sabes

Y tu a mi no me quieres

No hay nada que hacer ni nada por lo que luchar

Si estás con otro, prefiero no verte (más…)


salto-al-rio-2Allí estaban los dos, Mario y Rosa en el borde de la presa. Ella estaba paralizada por el miedo. Mario insistió en que le ayudaría a bajar con cuidado por la pendiente hasta llegar al agua, pero ella no se decidía. Ni siquiera después de ver como Marta e Iris, en un alarde de valor, estaban a punto de llegar al agua sanas y salvas. Pasaron un par de minutos, cuando alguno de los chicos, cansado ya de esperar, comenzaba el descenso del río dejándose llevar por la corriente. (más…)


salida-del-solLa fiesta terminó cuando el sol asomaba ya por el horizonte anunciando el despertar de un nuevo día que prometía ser muy caluroso, quizá demasiado para ser ya los últimos días del mes de agosto. Al día siguiente, hasta después de comer y un rato de siesta no apareció ninguno de los miembros de la cuadrilla. En vez de reunirse en el frontón o en la plaza como hacían en otras ocasiones, todos fueron reencontrándose en la peña, su nueva adquisición de la que todos estaban orgullosos y satisfechos. (más…)


parejaLa noche del reencuentro no la olvidaría jamás. Mario empezó la noche flotando en una sensación de irrealidad absoluta. Allí sentados en la peña, en lo más alejado de la música comenzaron las preguntas y algunas confidencias. Eran muchas las cosas que se tenían que contar, de esos 4 largos años de ausencia, los estudios en el colegio interno, la añoranza, los cambios experimentados. Pero, sin saber por qué, todo dejó de tener importancia, ellos estaban allí en el pueblo donde el tiempo parecía haberse detenido. Solo tenía importancia el presente, el pasado ya no existía y el futuro aún estaba por llegar. (más…)


bellezaAllí estaba ella, radiante y luminosa. Pelo largo un tanto alborotado y guapa, muy guapa, tanto que dolía con solo mirarla. Ojos verdes capaces de atravesarte, nariz pequeña y unos labios perfectos que invitaban a soñar con el placer de besarlos. Superaba el 1,65 y su cuerpo se había desarrollado tomando forma, las curvas recorrían toda su figura y Mario se quedó sin palabras, embobado, en silencio en la puerta. La música seguía sonando a todo volumen, pero todos los demás callaron de repente para girar sus cabezas y mirar a Mario. (más…)