salto-al-rio-2Allí estaban los dos, Mario y Rosa en el borde de la presa. Ella estaba paralizada por el miedo. Mario insistió en que le ayudaría a bajar con cuidado por la pendiente hasta llegar al agua, pero ella no se decidía. Ni siquiera después de ver como Marta e Iris, en un alarde de valor, estaban a punto de llegar al agua sanas y salvas. Pasaron un par de minutos, cuando alguno de los chicos, cansado ya de esperar, comenzaba el descenso del río dejándose llevar por la corriente. (más…)


salida-del-solLa fiesta terminó cuando el sol asomaba ya por el horizonte anunciando el despertar de un nuevo día que prometía ser muy caluroso, quizá demasiado para ser ya los últimos días del mes de agosto. Al día siguiente, hasta después de comer y un rato de siesta no apareció ninguno de los miembros de la cuadrilla. En vez de reunirse en el frontón o en la plaza como hacían en otras ocasiones, todos fueron reencontrándose en la peña, su nueva adquisición de la que todos estaban orgullosos y satisfechos. (más…)


parejaLa noche del reencuentro no la olvidaría jamás. Mario empezó la noche flotando en una sensación de irrealidad absoluta. Allí sentados en la peña, en lo más alejado de la música comenzaron las preguntas y algunas confidencias. Eran muchas las cosas que se tenían que contar, de esos 4 largos años de ausencia, los estudios en el colegio interno, la añoranza, los cambios experimentados. Pero, sin saber por qué, todo dejó de tener importancia, ellos estaban allí en el pueblo donde el tiempo parecía haberse detenido. Solo tenía importancia el presente, el pasado ya no existía y el futuro aún estaba por llegar. (más…)


bellezaAllí estaba ella, radiante y luminosa. Pelo largo un tanto alborotado y guapa, muy guapa, tanto que dolía con solo mirarla. Ojos verdes capaces de atravesarte, nariz pequeña y unos labios perfectos que invitaban a soñar con el placer de besarlos. Superaba el 1,65 y su cuerpo se había desarrollado tomando forma, las curvas recorrían toda su figura y Mario se quedó sin palabras, embobado, en silencio en la puerta. La música seguía sonando a todo volumen, pero todos los demás callaron de repente para girar sus cabezas y mirar a Mario. (más…)


esperazna florMario corría los escasos 500 metros que separaban la peña de la plaza del pueblo. Había recibido el mensaje de su abuela durante la fiesta de inauguración de la nueva peña y sin darle tiempo a ésta a responder, había iniciado una alocada carrera. La abuela dejó también atrás el nuevo local ya todos los amigos que le abrasaron a preguntas sobre qué había pasado, aunque la única respuesta que salió de su boca fue una invitación a esperar, que después ya se enterarían de todo. Regresó caminando hacia su casa con una sonrisa en la boca, mientras seguía la estela dejada por Mario. No tenía del todo claro si era una buena o mala noticia para su nieto, pero mirando al cielo pidió una ayudita a la Virgen. (más…)


Adios veranoEl verano se acabó con ese aire amargo de derrota. Volver a la ciudad, a la rutina, al colegio, a  los estudios, abandonar la vida ociosa, el acostarse tarde y levantarse sin prisa. Sin embargo, ese verano había dejado una profunda huella en su corazón, Rosa, la niña de la que estaba totalmente enamorado. Después de los días de incertidumbre en espera a su respuesta a la carta de amor, seguía sin saber prácticamente nada. Su abuela había actuado como intermediaria hablando con el abuelo de Rosa, el viejo alcalde cascarrabias, pero solo  consiguió saber que Rosa estaba bien, que cambiaba de colegio y que pronto le escribiría. Pero nada más. (más…)


InterrogantesHabía entregado su carta de amor a Rosa. Después de varios días, algunos intentos frustrados y más de un momento de apuro, lo había conseguido. Es lo que Mario respondió  a sus amigos en la plaza del pueblo mientras estos le miraban con la cara llena de sorpresa. Se marchó hacia su  casa dando saltitos y con una sonrisa bobalicona en la cara. Eran más de las dos de la tarde  y su abuela llevaba ya un rato esperándole. (más…)