Adios veranoEl verano se acabó con ese aire amargo de derrota. Volver a la ciudad, a la rutina, al colegio, a  los estudios, abandonar la vida ociosa, el acostarse tarde y levantarse sin prisa. Sin embargo, ese verano había dejado una profunda huella en su corazón, Rosa, la niña de la que estaba totalmente enamorado. Después de los días de incertidumbre en espera a su respuesta a la carta de amor, seguía sin saber prácticamente nada. Su abuela había actuado como intermediaria hablando con el abuelo de Rosa, el viejo alcalde cascarrabias, pero solo  consiguió saber que Rosa estaba bien, que cambiaba de colegio y que pronto le escribiría. Pero nada más. (más…)

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InterrogantesHabía entregado su carta de amor a Rosa. Después de varios días, algunos intentos frustrados y más de un momento de apuro, lo había conseguido. Es lo que Mario respondió  a sus amigos en la plaza del pueblo mientras estos le miraban con la cara llena de sorpresa. Se marchó hacia su  casa dando saltitos y con una sonrisa bobalicona en la cara. Eran más de las dos de la tarde  y su abuela llevaba ya un rato esperándole. (más…)


corazonMario pensaba en los secretos, como la receta de la miel de naranja de la abuela, en la que su mente infantil había depositado su esperanza para conseguir el amor de Rosa. Pronto ya había olvidado su diaria derrota con su abuela por ser el primero en levantarse de la cama. No había manera. A última hora de la mañana, después de trastear en el huerto, cogió la carta que con tanto mimo había escrito a Rosa y se dirigió a su objetivo: la plaza mayor del pueblo. (más…)