Metálica, no muestra un futuro donde parece que los sentimientos y las relaciones entre las personas han dejado de tener valor. Un futuro distópico inquietante que parece lejano por lo extremo del planteamiento, pero que sin embargo apunta algunas de las tendencias que vivimos en la actualidad. Un montaje con humanos que carecen de sentimientos y máquinas diseñadas para que parezca que sientan. Nada es real, todo es artificial como el mundo de realidad virtual y ficticia que nos esforzamos por dibujar en instagram y en las redes sociales.

Robots casi humanos como acompañantes y también para juegos sexuales. Un entorno donde las comunicaciones son virtuales a un solo golpe de click. Un ordenador omnipresente que todo lo sabe porque escucha nuestras conversaciones y que nos propone tomar calmantes o cursos anti estrés en función de nuestro estado de ánimo. Objetos que reaccionan ante nuestros sentimientos o sensaciones más intimas que entran en juego cuando el humano siente los calores del sexo.

Íñigo Guardamino, firma el texto en el marco de Escritos en la Escena con la producción del Centro Dramático Nacional. Una iniciativa que lleva varios años de éxito y que supone una manera de trabajar en equipo entre dirección, autoría e interpretación. Junto a Íñigo Guardamino con el texto y la dirección, destacan una grandes interpretaciones de un elenco que consigue transportarnos a ese futuro distópico. Son Rodrigo Sáenz de Heredia, Marta Guerras, Esther Isla, Pablo Béjar, Sara Moraleda y Carlos Luengo.

Elenco al completo de “Metálica”. Fuente: CDN

Este texto es valiente, atrevido, irreverente y provocador en muchos momentos. Sin embargo contiene una profunda reflexión sobre los que somos y sobre todo hacia dónde vamos, hacia un mundo deshumanizado y en soledad con diferentes modelos de necesidades y/o perversiones según se mire. Ya no necesitamos al otro, solo cada uno de nosotros y la tecnología. Un montaje que incluye algunos momentos auténticamente desgarradores como la confesión del padre de familia sobre sus deseos sexuales que es probablemente lo más duro que he escuchado en una obra de teatro.

Teatro con un nuevo impulso, con un lenguaje directo y también provocador y una puesta en escena con imaginación y mucho ingenio. Si le unimos unas buenas interpretaciones y un ambiente psicodélico nos da como resultado un montaje muy interesante de los que merecen ser vistos y disfrutados. Enhorabuena