la piedra oscuraSi sales del teatro inquieto, removido y con ganas de más, si ya en el metro regresando a casa empiezas a escribir sobre la función que acabas de ver, eso significa algo. He visto “La piedra oscura”, un texto magnífico de Alberto Conejero, una dirección impecable de Pablo Messiez y un trabajo soberbio y lleno de talento de Daniel Grau y Nacho Sánchez en escena. ¿Se puede pedir más? Quizá prolongar la duración para seguir disfrutando, quizá un coloquio después de la obra,etc. En La Sala de la Princesa del Centro Dramático Nacional hasta el 22 de febrero.

Un montaje sencillo, austero, casi sin escenografía, basado en la fuerza brutal de un texto que te golpea y en la interpretación y el juego de emociones y sentimientos de los dos actores en escena. Es de esas veces que te molesta haber ido solo al teatro, lo que nos ocurre a veces a quienes nos dedicamos a estos menesteres cuando las funciones están repletas, porque al final necesitas hablar, discutir, soltar las sensaciones vividas y compartidas con los actores y con el público durante la función . Hay veces que el teatro te embriaga, te absorbe, se hace grande y corre como un río salvaje rebotando en las rocas, golpeando y dejando una huella, que aunque parezca invisible, aunque parezca que solo dura unos minutos o unas horas, sabes que queda ahí, formado parte de ti.

“La piedra oscura” nos cuenta las últimas horas de vida de Rafael Rodríguez Rapún, un republicano herido en la Guerra Civil, amigo íntimo de un ya asesinado Federico García Lorca. Está preso en un hospital militar, en Santander, y pronto comprenderá que está viviendo sus últimas horas. Horas que comparte con su carcelero, apenas un niño, embarcado en una guerra que no entiende, en un bando que no ha elegido y lleno de temor. En esas horas de convivencia, ambos desnudan parte de sus almas, ambos, el que va a morir y el que va a vivir, buscan la redención, la expiación de sus pecados y la reconciliación consigo mismos. Dos personajes heridos que lloran y prestan sus lágrimas a un público encogido por la emoción, con la respiración contenida y las lágrimas recorriendo sus mejillas.

Daniel Grao y Nacho Sánchez en una escena de la obra. Foto de MarcosGPunto. Fuente CDN

Daniel Grao y Nacho Sánchez en una escena. Foto de MarcosGPunto. Fuente CDN

El director es Pablo Messiez y hace un gran trabajo, sencillo, austero y casi ausente, pero de gran efectividad. Los actores derrochan talento, tanto Daniel Grau, con ya una cierta experiencia, como Nacho Sánchez. Este último, un joven abulense, que empezó su carrera en la compañía Criaturas de Pilar Rodríguez, y que aquí afronta uno de sus primeros papeles profesionales, sorprendiendo con un trabajo soberbio y muy emotivo, que le augura un buen futuro.

Alberto Conejero, autor

Alberto Conejero, autor

Tuve la oportunidad de charlar con su autor, Albero Conejero, justo antes del estreno a principios del mes de enero  en Gente con Duende, en la radio, junto a Conchita Piña de Ediciones Antígona. Ambos, autor y editora, me hablaban de lo maravilloso del texto, de la emoción contenida que desborda. Hoy, pasado algo más de un mes y después de ver la obra y escuchar el texto, les doy la razón. En esta función se pueden hacer varias lecturas, empezando por el homenaje a Federico García Lorca, pero también a todos aquellos ausentes, los que cayeron en el camino de una guerra absurda como todas, los olvidados, los perdidos en cunetas, los que no querían una guerra, pero que ésta los arrastró arrebatándoles la vida a muchos, a otros el alma y a casi todos las ilusiones, los proyectos y las esperanzas.  Esas cosas, a pesar del tiempo pasado, hay que contarlas y Alberto Conejero lo hace con maestría

No es habitual, en pocos días de diferencia, encontrarse con montajes de tan alto nivel en sus diferentes acepciones. Además  de “La piedra oscura” en el Centro Dramático Nacional, el pasado fin de semana me topé con otro grandísimo espectáculo teatral y musical, “Las amistades peligrosas”, artículo que publicaré proximamente. Transgresor, rompedor y brillante con una gran dirección de Darío Facal. Y estos días también he podido disfrutar de “Luz Frágil”, un montaje mucho más pequeño y humilde, propio del circuito alternativo, pero lleno de ternura y pinceladas de humor. Tres grandes trabajos de los que seguro me acordaré, nos acordaremos todos, al valorar los mejores de la temporada. “La piedra oscura”, “Las amistades peligrosas” y “Luz Frágil”, una terna de obras de teatro imprescindibles que nadie se debería perder.

Más información sobre el montaje en la web del Centro Dramático Nacional

LA PIEDRA OSCURA

Autor: Alberto Conejero

Director: Pablo Messiez

Intérpretes: Daniel Grau y Nacho Sánchez

Teatro María Guerrero – Sala de la Princesa (CDN)

Del 14 de enero al 22 de febrero

Horarios: De Martes a Sábados 19:00 horas y Domingos 18:00 horas

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