Fringe MadridVan pasando los días y Fringe 2014 va cumpliendo a buen ritmo las grandes expectativas creadas. El riesgo, la novedad y las propuestas diferentes de artes escénicas están llenando los espacios del Matadero de Madrid. Un lugar que se ha convertido en punto de encuentro veraniego en torno a la cultura y la música. Ver cientos y cientos de personas, parejas, familias al completo,  paseando por las instalaciones,  buscando los diferentes espacios con actividades, disfrutando de la terraza o de los conciertos al aire libre al final de la jornada es todo un espectáculo en si mismo y además símbolo del éxito del festival.

Y es que en Fringe se respira teatro entre espectadores y artistas que se mezclan en conversaciones en momentos compartidos. Estos primeros días he podido ver espectáculos de mucho nivel que cumplen con la característica fringe, como si de un adjetivo calificativo se tratase, para definir las propuestas como arriesgadas, diferentes y de calidad.

LaminimAl

La supervivencia de las luciérnagas

El viernes 11 disfruté con “La supervivencia de las luciérnagas” de la compañía Laminimal, recién llegados de Barcelona con su propuesta de teatro activo. Comparten experiencias con el público, acompañados de buenos textos de Sanchis Sinisterra y Juan Mayorga, de música, baile y algunas coreografías. Una experiencia teatral para mentes inquietas, para espectadores dispuestos a viajar de manera diferente hasta el año 1975, cuando nos movíamos entre la muerte del dictador y la esperanza de nuevos tiempos abiertos a la transición.

El sábado fue momento para la danza urbana de los Brodas Bros el mismo sábado 12 en la propia calle central del Matadero. Dos hermanos, Pol y Lluc Fruitós, bailando al ritmo de una música muy sugerente que convierten en poesía moderna con sus cuerpos y movimientos. En la calle, rodeados de gente, con el sabor de los más típicos festivales de artes de calle, de aire libre, de espacios abiertos.

Suit caseY después danza contemporánea enmarcada en un proyecto también muy innovador en el terreno de la experimentación. Hablamos de “Suit case” por la compañía hispano-israelí  Shahar Dor, una mezcla de instalación, performace, danza contemporánea y viaje de los sentidos muy evocador y de gran calidad. Un público recibido en penumbra sin un lugar fijo de ubicación y que se desplaza como los bailarines performers en escena al ritmo de los chorros de agua con pintura blanca que caen de unos calderos colgados en el techo. Unos cubos que son tan evitados por los espectadores, como buscados por los artistas que interpretan sus movimientos en un ejercicio de improvisación  bajo la ducha de agua con pintura blanca.

Ultrainocencia

Ultrainocencia

el domingo, para terminar un completo fin de semana fringe, “Ultrainocencia” de la compañía los corderos s.c. Una propuesta rompedora y agresiva entre lo valiente y lo inconsistente que no consiguió interesarme. A pesar de una indudable calidad estética y un control y manejo de los elementos técnicos, se queda a medio camino entre circo, danza contemporánea, clown improvisado, instalación y manipulación de objetos en un tono monocromático de teatro del absurdo que se vuelve cansino. Ellos mismos lo denominan teatro bastardo en una nueva acepción hasta ahora desconocida por mi parte. Pero esto también es fringe, atreverse a descubrir y experimentar, aunque lo que encuentres pueda resultarte un tanto indiferente.

Además, este festival se construye con los conciertos que animan las noches veraniegas e invitan a la conversación y el encuentro,  con exposiciones más o menos extrañas y con charlas y coloquios sobre cultura y arte por las que están desfilando algunos de los nombres más relevantes de las artes escénicas de nuestra ciudad y del panorama nacional. Tiempo para embarcarse en el desconocimiento y en lo abstracto, para romper las reglas más convencionales  y la búsqueda de nuevas sensaciones. Gracias Fringe y a seguir disfrutando de los muchos días que quedan hasta el 27 de julio

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