El triangulo azul cartelEran españoles que se refugiaron en Francia después de la Guerra Civil huyendo del franquismo y se encontraron con país ocupado por los nazis y un gobierno colaboracionista en Vichy que los hizo terminar en Mauthausen, uno de los muchos campos de concentración alemanes en la Segunda Guerra Mundial. Se identificaban con un triángulo azul, como apátridas, porque no los querían en ningún sitio. Malvivieron, sufrieron y murieron. No eran judíos, algunos eran republicanos, otros simplemente arrastrados por la barbarie, eran los españoles del triángulo azul.

Ha sido la compañía Micomicon, con la dirección de Laila Ripoll, y la producción del Centro Dramático Nacional, quien ha puesto en escena este montaje que se puede ver estos días en la Sala Francisco de Nieva del teatro Valle Inclán. El texto lo firman la propia Laila Ripoll y Mariano Llorente, quien también es uno de los actores protagonistas. Junto a él, otros clásicos de Micomicón, como Manuel Agredano, Marcos León o José Luis Patiño, a quienes hemos visto en la memorable “Trilogía de la Memoria: Atra Bilis, Los niños perdidos y Santa Perpetua”. Montajes, especialmente el primero, ejemplo de la excelencia sobre un escenario. Junto a estos actores, Paco Obregón y los jóvenes Elisabet Altube y Jorge Varandela, que pone una nota de frescura y juventud que dan un aire muy especial. Además de teatro hay música en directo con Carlos Blázquez, David Sanz y Carlos Gonzalo y algunas canciones con marcado carácter satírico interpretadas con voluntad, aunque con discutida calidad musical

Una escena de la función. Fuente: CDN

Una escena de la función. Fuente: CDN

Por la información que tenemos, no es difícil imaginar la vida de un grupo de prisioneros (que podríamos denominar políticos) en un campo de concentración nazi. El único lema es sobrevivir ante tanta barbarie: unos optan por unirse al carro vencedor lamiendo las botas de sus verdugos como La Begún, otros intentan sonreír bajo la máscara de una aparente insensibilidad como Paco, el miedo y la obediencia con un oculto espíritu de rebeldía como Oana y Toni, la inocencia adolescente de Jacinto, etc. Y frente a ellos Brettmeier, el Jefe de Seguridad del campo, personaje interpretado por Mariano Llorente, representante de una clase de hombres despreciables con el corazón y el alma podrida, unos hombres que de una superioridad consciente muestran hasta dónde puede llegar la repulsión de la raza humana. Despreciable desde su posición y uno más entre los culpables del genocidio judío, aunque no el único, porque también fueron muchos quienes colaboraron entre los prisioneros. Aquí el ejemplo es el personaje de La Begún, interpretado por Manuel Agredado, que maltrata a sus compañeros sin ningún rubor. Es la lucha por sobrevivir en un mundo podrido, sin terreno para los sentimientos ni para la compasión. Una lección difícil de olvidar.

Es teatro político, teatro que recuerda y honra al mismo tiempo, a tantos españoles que murieron ante la indiferencia de su propio país, enfrascada en una dictadura fascista en donde no tenían cabida aquellos que se salían del estrecho camino marcado por el régimen. Eran los perdedores de la guerra y la compañía Micomicón y el teatro rinden homenaje a esas víctimas de la barbarie humana. Además se demuestra como el teatro puede servir para redimir penas y poner en relieve ideas, valores y el respecto a los derechos humanos. Importante es recordar, mirar hacia atrás y aprender de nuestra historia más reciente. Pero por desgracia, a pesar de haber entrado en el siglo XXI, parece que son muchos los que no quieren aprender, quizá no fueron a clase de historia, o quizá el alma humana está tan podrida que es imposible aspirar a la bondad humana. Son muchos los que luchan por los derechos humanos, ONG´s que se esfuerzan día a día en paliar el sufrimiento de cientos de miles de personas inocentes atrapadas en guerras, conflictos e intereses de poder

CDN¿Aprenderemos algún día la raza humana a saber convivir entre nosotros? O seguiremos repitiendo errores en cada época de la historia como analfabetos que no quieren mirar hacia atrás, que no quieren aprender y no miden consecuencias entre sus semejantes. Seguimos impulsando guerras y corrupciones a todos los niveles con una inmensa carga de desprecio por los que están a nuestro alrededor sin tomar conciencia de nuestros actos

Enhorabuena Micomicón por la puesta en escena, enhorabuena por el texto duro, crudo y revelador de la más triste condición humana, enhorabuena por las interpretaciones a todos los actores que consiguen golpear al público en sus butacas, enhorabuena al Centro Dramático Nacional por apoyar estas producciones que demuestran que el teatro también es voz para los olvidados y desentrañar la condición humana.

Más información en la web del Centro Dramático Nacional

EL TRIANGULO AZUL

De Laila Ripoll y Mariano Llorente

Dirección: Laila Ripoll

    Reparto:   Manuel Agredano,  Elisabet Altube,  Marcos León,  Mariano Llorente,  Paco Obregón,   José Luis Patiño y Jorge Varandela

Músicos: Carlos Blázquez, Carlos Gonzalvo, David Sanz

Teatro Valle Inclán – Sala Francisco de Nieva 

Hasta el 25 de mayo de 2014

Horarios: De Martes a Sábado 19:00 horas y Domingos 18:00 horas

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