Tomas y MartiñoUn joven alto, guapo, seguro de sí mismo, rebosante de éxito profesional y personal, lo tiene todo. Un día, al mirarse en el espejo, se ve mucho  más bajo y feo, lleno de inseguridades y con un acento argentino. Son dos personajes, o es uno solo, o son varios. Las diferentes caras que tiene cada persona: la que quiere ser, la que los demás creen que es y la que realmente es. “Cuestión de altura” con Tomas Pozzi y Martiño Rivas en el Español.

Una historia un tanto confusa, que gira y reflexiona sobre si misma, sobre la realidad que vivimos, la aparente felicidad y lo que somos o creemos ser. Es comedia y drama, es un monólogo fragmentado y diálogos, tiene ráfagas de humor y un componente de acidez. El texto es de Sandra García Nieto y como toda reflexión que mira hacia dentro, a veces se convierte en complejo. Lo mejor es la originalidad de la idea y que invita y se contagia de locura teatral. Lo menos bueno, quizá determinadas referencias al final de la obra a sucesos pasados en la vida del protagonista, que parecen difícilmente encajados en la historia.

cuestion de altura cartelUn viaje exigente y duro para los dos actores en escena, Tomás Pozzi, un actor argentino habitual de nuestras tablas a quien vimos recientemente en “la Chunga” y Martiño Rivas, uno de los protagonistas de comedia “3 bodas de más” junto a Inma Cuesta. Ambos juegan, disfrutan, saltan, ríen, lloran y también sufren. Pero a la vez este recorrido es una gozada para el actor que puede desarrollar y mostrar un abanico de sensaciones para conmover e involucrar al público. Tomas Pozzi está magnífico, ríe y llora por igual, con esa vertiente clown tan característica, equilibrando el peso de la palabra con la acción y los gestos mientras nos arrastra a un anunciado desastre entre risas y lágrimas. Acompañado por un Martiño Rivas, que cada día crece como actor. Aquí nos ofrece un registro clásico, de actor serio y de método, pero también se abandona en la locura teatral y nos hace disfrutar con un gran trabajo.

La dirección de Rubén Cano, del equipo de propio teatro Español. Un joven valor en la dirección con una trayectoria que arrancó en 2010, merece comentario aparte. Es diferente, muy visual y muy física, en la línea de un trabajo que se aleja de las convenciones más clásicas del teatro. Una dirección que apunta a dejar libertad creativa en los actores conjugando los escasos elementos escenográficos con elegancia y acierta de pleno con la música. Rompe la escena, se vuelve loco y los espectadores lo agradecemos.

Una escena de la función con Martiño Rivas y Tomás Pozzi. Fuente: Teatro Español

Una escena de la función con Martiño Rivas y Tomás Pozzi. Fuente: Teatro Español

Se acaba de estrenar en la sala pequeña del Teatro Español, y estarán hasta el 16 de febrero en horarios de martes a sábados a las 20.30 horas y domingos 19:30 horas. Una obra de teatro recomendable, con tintes de locura, humor y acidez y un gran trabajo actoral.

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Más información en la web del teatro Español

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