Cartel Feelgood“Feelgood” es una comedia o un drama o probablemente ambas cosas  en torno a los resortes del poder político. Con un ritmo intenso, una historia muy actual y buenas interpretaciones nos sitúan en un gabinete de crisis donde Edu, el personaje que interpreta Fran Perea, reparte papeles, da órdenes, pide favores y amenaza por igual para conseguir su objetivo. Un montaje muy recomendable,  gestionado en formato cooperativa que se puede ver en Las Naves del Español del Matadero de Madrid hasta el próximo 12 de mayo.

El texto de Alistor Beaton nos sitúa en un país democrático cualquiera, que bien podía ser España, aunque evitan cualquier tipo de referencia política al país o incluso al partido político que gobierne, ya sea de derechas, de izquierdas o todo lo contrario. Se celebra el congreso del partido en el gobierno y el equipo de prensa del presidente está ultimando su discurso de cierre del congreso. En un ambiente lleno de tensión vivimos los momentos previos al discurso, los problemas planteados por algunos delegados, la llegada de un ministro con un posible escándalo bajo el brazo y de un guionista de éxito de series de televisión contratado para dar un toque de humor al discurso.

Fran pereaComo si de un concierto se tratase, Edu, el director de comunicación mueve los hilos y dirige los instrumentos musicales, haciendo frente a los problemas que se van generando. Fran Perea da vida a este personaje sin alma ni corazón, con una sangre fría que da miedo, pero con sus objetivos muy claros en el centro de la trama. Muy buena interpretación del actor malagueño que se crece en las tablas donde ofrece siempre registros de gran actor. En el elenco le acompañan Manuela Velasco, como la periodista comprometida o Jorge Bosch, siempre brillante explotando en este caso su vis más cómica. Además tenemos a Javier Márquez, Ainhoa Santamaría y Jorge Usón con la dirección de Alberto Castrillo-Ferrer. En general marcan la sintonía con ritmos muy acertados alternando pinceladas de humor con momentos de tensión dramática.

Un proyecto gestionado en formato cooperativa en colaboración con el Teatro Español. Un grupo de actores que coincidieron en 2010 en el montaje “Todos eran mis hijos” dirigido por Claudio Tolcachir en el Teatro Español. Decidieron seguir trabajando juntos, buscaron nuevos textos que llevar a escena y en este camino encontraron el texto de Alistair Beaton “Feelgood”. Han pasado más de dos años de trabajo, de infructuosa búsqueda de financiación y de decidir montar su propia compañía y arriesgar en el empeño para llegar a las tablas de Las Naves del Español en el Matadero de Madrid.

Un ejemplo de cómo están las cosas en el mundo del teatro, que agoniza y muere lentamente en este profundo mar de crisis económica con la inestimable ayuda de un gobierno que con un IVA del 21% asfixia las ideas y los proyectos culturales. Si actores con un largo recorrido tienen que autoproducirse para salir adelante, imaginen como están las cosas. Hoy en día, vivir del teatro está al alcance de muy pocos privilegiados. La alternativa, es buscar proyectos, embarcarse en aventuras teatrales donde probablemente no cobrarás, pero al menos te mantiene activo. A medio plazo el panorama es desolador, y veremos grandes huecos en la cartelera teatral donde la clase media dejará de existir. Se mantendrán algunas grandes producciones, algún arriesgado plan y sobre todo producciones semi-amateurs con actores que practican un hobby, que no un oficio. En este sentido hace poco leía un artículo de  Alberto Ojeda  publicado en elcultural.es titulado “¿Actuar o morirse de pena? con el que no puedo estar más de acuerdo.

El elquipo al completo de "Feelgood". Foto: Sergio Parra. Fuente: Teatro Español

El elquipo al completo de “Feelgood”. Foto: Sergio Parra. Fuente: Teatro Español

Siempre podemos pedir más, pero al menos también es de agradecer la llegada de proyectos interesantes, rebosantes de ilusión que nos llenen de experiencias con historias que remuevan nuestro interior o al menos que nos hagan disfrutar en el teatro. “Feelgood” es una gran obra de teatro con un buen texto, muy actual, con mucho ritmo que incluso te provoca una cierta mala leche. Los actores a un gran nivel y el precio muy ajustado (teatro público). Y además,  encontraréis a un Fran Perea en actor de clase y estilo muy lejos de los registros televisivos o musicales por los que quizá algunos le conozcáis. Sólo por eso merece la pena ver la función.

Otros enlaces:

Más información en feelgood.com

Más información en la web del teatro Español

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