Una comedia que es dulce y ácida al mismo tiempo. Una comedia sobre la vida y los anhelos de una mujer que desnuda su alma ante los espectadores. Hablamos de “Shirley Valentine”, interpretado por la veterana y gran actriz Verónica Forqué que domina como pocos el escenario. Un monólogo directo con el público, en 3 actos y casi 2 horas de duración. Después de recorrer varias ciudades españolas en los últimos meses, ahora se puede  ver en el teatro Maravillas de Madrid.

Shirley, ahora se apellida Smith, nombre de casada. Valentine era su nombre de soltera y parece que con el cambio de estado abandonó la valentía de vivir una vida propia, o al menos de intentarlo. Es una mujer de clase media que vive en un suburbio de Liverpool y lleva una vida anodina y gris. Ha dedicado su vida a cuidar a su familia y ahora que los hijos ya han abandonado el hogar, se dedica en exclusiva a su marido. Anulada, parece haber perdido cualquier ilusión. Le haba a la pared de la cocina y a los espectadores, nos cuenta sus anhelos y una fingida ilusión por escapar de la incomunicación y de la tumba en vida en que se ha convertido su hogar y su existencia.

Una escena del montaje

Sin embargo, siempre hay salida, al menos en las obras de teatro.  Si no hay conflicto, no hay teatro. Shirley ha conocido una nueva amiga, que se acaba de divorciar y le invita a pasar 2 semanas de vacaciones en una isla griega. Shirley después de muchas dudas, decide acompañarla, dejando una nota a su marido a quien no se ha atrevido a contar su viaje. En Grecia, al lado del mar, se abre una nueva vía luminosa. Todo cambia, y hasta aquí podemos contar, que no queremos destripar una función que merece mucho la pena.

El autor del texto es Willy Russel, la adaptación de Nacho Artime y la dirección de Manuel Iborra. Sobre el escenario una única actriz Verónica Forqué, en un papel que sin duda parece escrito para ella. Una comunión entre actriz y director que se nota sobre el escenario, no hay que olvidar que además son pareja. Verónica Forqué es única, una de esas actrices que algunos denominan como característica y, aunque reconocemos muchos de sus gestos y expresiones comunes en su larga trayectoria, no impide que con su sola presencia llene el escenario.

Verónica Forqué

La obra emociona y entretiene, busca complicidades con algunas mujeres  que bordean o han superado los 50 y pueden entender muchas de la situaciones vive esta mujer. Muestra sus sentimientos, sus emociones, sus anhelos y algunos detalles íntimos desnudando su alma ante los espectadores. Pero también muestra deseos y ganas de vivir, de respirar, de hacer cosas por sí misma, ganas de liberarse del yugo de un matrimonio marchito y sin emoción. La obra funciona muy bien, especialmente la primera parte que se desarrolla en la cocina de su casa. En el escenario griego, el montaje pierde intensidad, quizá porque disfrutamos más con las penalidades del personaje, que con los momentos de felicidad, quizá porque las miserias de una vida vulgar nos parecen siempre más reales. Una buena obra, para disfrutar del teatro y de una gran actriz sobre las tablas.

“Shirley Valentine”

Autor: Willy Russell

Dirección: Manuel Iborra

Interprete: Verónica Forqué

Teatro Maravillas (Madrid)

Horarios: X, J y V 20:00 horas, S 18:00 y 21:00 horas y D 19:00 horas

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