Continuamos con el reto fijado de 9 días, 9 obras de teatro y espectáculos y 9 post consecutivos en el blog de Gente con Duende. En esta sexta entrega os presentamos  “Tartufo, el hipócrita” que pude ver el lunes 9 de julio. Una versión del clásico de Moliere que nos habla de la hipocresía y de los límites de la estupidez humana. Lo firma la compañía Trebol Teatro con la versión y dirección de Pedro Moraelche. Estos días en el Teatro Arlequín de Madrid, hasta el domingo 15 de julio.

Tartufo, un hombre muy piadoso y sin recursos, ha sido acogido en su casa por Orgón, un padre de familia acaudalado y profundamente religioso que lleva la candidez por bandera. En la familia, la esposa, los hijos y hasta la propia sirvienta ya conocen la auténtica cara de Tartufo, quien amparado en la falsa piedad y una rectitud casi mística, esconde un hombre codicioso amante de las pasiones mundanas y con aviesas  intenciones. Sin embargo, Orgón  definido como cándido pero un estúpido redomado, no es capaz de ver la verdad y flota en su propia nube absorto en la contemplación de quien considera la bondad personificada. Apoyado por su madre, de tal palo tal astilla, desoye los consejos de su familia y error tras error se afana en arruinar su fortuna y su futuro. Rompiendo la palabra dada y contra la voluntad de su hija, decide casarla con Tartufo y en el colmo de una insensatez rayana en la locura,  le dona  todos sus bienes además de confiarle sus secretos más comprometidos.

Esta versión del clásico de Moliere, tantas veces representado, nos muestra la familia de Orgón, con una ristra de personajes caricaturescos hasta el exceso. Ejemplos tipo que existían en la Francia de Luis XIV, cuando fue escrita, y que hoy en día siguen vigentes. Una abuela beata, ignorante y obtusa dando lecciones de moral rancia y llena de prejuicios trasnochados, una hija permanentemente alterada e histriónica, el novio de ésta que parece rescatado de un reality absurdo de televisión, una sirvienta ejemplo de incontinencia verbal, un hijo moderno bastante perdido,  una esposa pendiente de las apariencias y superada por los acontecimientos y un cuñado, el hermano de su esposa, que pasaba por allí y aporta un poquito de lucidez. Junto a ellos los personajes centrales de la función a quienes ya hemos presentado, el hipócrita Tartufo y Orgón, quien por su soberana estupidez merece perderlo todo.

Se trata del primer montaje de la compañía Trebol Teatro integrada por actores precedentes de diferentes escuelas de interpretación. En el elenco Karmelo Peña, Javier Páez, Mercedes del Olmo, Ainhoa Tato, Lydia Polo, Quico Ferrero, Raúl Prados, Daniel Conde y Diana Moreno. La versión y dirección corre a cago de Pedro Moraelche y el montaje se estrenó en 2011 en Casa de Vacas del Retiro y después de pasar por el teatro Espada de Madera, acaba de aterrizar en el Arlequín, donde estarán hasta el domingo 15 de julio.

Una versión que respeta el texto, pero con un lenguaje actualizado a los tiempos de hoy. Ya se sabe que por mucho tiempo que pase, son muchos los “tartufos” que nos encontramos cada día, ofreciendo una cara amable que esconde las verdaderas intenciones de dinero y poder. Pero extraigamos una moraleja, no todo el mundo es malo, la bondad también existe y casi siempre es mejor fiarte de la familia y los que te quieren bien.

Otros enlaces:

Web del teatro Arlequín 

Más detalles en la web de Trebol Teatro

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