En el reto de 9 días de teatro, 9 obras y 9 post consecutivos en este blog, llegamos a la cuarta entrega. Esta vez un musical gamberro, exagerado y divertido titulado “Concierto de una orquesta de verano”.  Una idea  de Rafael Boeta y Gonzalo García Baz que nos traslada al mundo de las orquestas que recorren pueblos y ciudades animando las fiestas de verano. Sábados y domingos de julio en el Alfil. 

Es la noche de San Juan y la orquesta de Juan Gallo y Lola Limón llegan a un pueblo perdido para cantar sus canciones.  Pronto los problemas salen a la luz y nos muestran las relaciones entre los 5 integrantes de la compañía: la joven diva dispuesta a todo por triunfar, el jefe que se aprovecha, la cantante que ya tiene una edad, los amores imposibles y el joven Sebas inexperto y obsesionado con el sexo femenino. Todo regado por canciones muy castizas que el público reconoce y tararea. Pero en la noche más corta del año todo puede pasar y el mundo de los sueños y la imaginación nos ofrecen un giro sorprendente con textos en verso que nos recuerdan a Calderón y una amalgama de personajes y situaciones que nos llevan por el mundo de lo absurdo.

La dirección escénica corre a cargo de Rafael Boeta y la musical de Gonzalo García Baz y los actores/cantantes son Didier Otaola, Laura González Serrano, Roberto Saíz, Laura Rojas Godoy y Noelia Marló. Referencias musicales a algunos de los éxitos más populares de los últimos años, en un montaje, que como la misma compañía define, transita entre el casticismo español más cañí un poco subido de tono, hasta el music hall americano. Mucho humor, situaciones disparatadas, sorpresas y fulminantes cambios de vestuario, que a veces parecen incompletos no sé  si por exigencias del guion. Las escenas se suceden frenéticamente y los actores se entregan al máximo llevando a sus personajes al límite de la caricatura y en ciertos momentos de lo grotesto, en un ejercicio en el que se nota  disfrutan sobre el escenario.

Los actores de la función. Imaginando la llegada de una orquesta a un pueblo perdido

Un espectáculo fresco y divertido, muy apto para las noches veraniegas que nos recuerda los momentos vividos en verbenas y fiestas populares. Que sabe a veranos calurosos en pequeños pueblos desconocidos que aletargados durante gran parte del año cobran vida con las fiestas, con la llegada de forasteros  y con la música de esas orquestas que se pasan los veranos recorriendo la geografía española al estilo de los cómicos ambulantes que hace años llevaban el teatro e ilusiones pasajeras de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad.

Fiel al estilo de humor que caracteriza los espectáculos del Alfil. Una sala remodelada hace poco tiempo sustituyendo varias filas de butacas por mesas a modo de cabaret donde se puede cenar o tomar una copa durante las funciones. También ha cambiado el estilo de la programación, sustituyendo los espectáculos continuados por una mayor variedad de propuestas para los diferentes días de la semana. Un cambio, que también aumenta las oportunidades de compañías menos conocidas de mostrar su trabajo ante el público.

 

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