10 compañeros de clase en un pueblo polaco, 5 de ellos son judíos y 5 son católicos. Transcurren los finales de los años 30 y principios de los 40 del siglo pasado. La llegada de los rusos y después de los nazis lo cambia todo y nos muestra  hasta dónde puede llegar la maldad humana. “Nuestra clase” es una obra de teatro dura que narra unos hechos reales. Dirigida por Carme Portaceli, estos días se puede ver en el teatro Fernán Gómez de Madrid.

El autor es Tadeusz Slobodzianek y nos habla de un pasado no muy lejano, un suceso tan real como trágico ocurrido en 1941 en la localidad de Jedwabne, donde cerca de 1600 judíos murieron quemados en un granero por parte de sus vecinos católicos con la llegada del nazismo. Diferentes maneras de afrontar el horror de la guerra y del odio, de cómo puede cambiar una relación de vecinos y compañeros en un instante y pasar de la amistad al odio más cruel. Unos fueron los verdugos, otros las víctimas, aunque en el transcurso de la historia los papeles se cambian. Están los que miran hacia otro lado pero no pueden olvidar, los que son capaces de cualquier cosa para sobrevivir, los que se adaptan a las circunstancias pasando por encima de quien haga falta y los que se excusan en el manido y “yo que podía hacer”. Al final, nadie gana y todos pierden víctima de la furia desmedida que anida en el corazón del hombre, un animal dañino que cuando se libera no tiene límites en su rabia.

Una escena de la función. Foto: David Ruano. Fte: Teatro Fernán Gómez

Es una obra muy larga, casi 3 horas y absolutamente cruda, donde el espectador pasa de la incredulidad a la tristeza. Puesta en escena cuidada con estética y mucha imaginación para las escenas más sórdidas que en la actuación se revisten de metáforas visuales. Sin embargo, en los relatos monologados, toda la crudeza posible y ninguna concesión que mitigue la oscura y desgarradora realidad. Esta obra se sitúa a caballo entre la interacción de los actores y el relato individualizado de los hechos sucedidos en la voz de cada personaje, donde las imágenes de estos relatos son más crueles que la propia escenificación de la obra. Una escenografía llena de movimientos estudiados al detalle y unas coreografías para componer un ambiente que nos pone los pelos de punta, dando un significado especial y gélido a los pies descalzos.

En esta obra cobra realidad una de las ideas defendidas por los teóricos del absolutismo monárquico del siglo XVII, como Bossuet o Thomas Hobbes, filósofo inglés que en su obra “Leviatán” popularizó la frase original de PlautoHomo homini lupus” (El hombre es un lobo el hombre). Defendía Hobbes que el estado de naturaleza del hombre es “el todos contra todos” y que siempre triunfa el más fuerte, aunque así nadie puede dormir tranquilo. Por eso los hombres tienen a organizarse en sociedad, mediante la firma de un contrato que garantiza su supervivencia a costa de renunciar a algunos de sus derechos a favor de la autoridad (uno de los pilares del absolutismo monárquico). En esta obra vemos la parte más cruda de la teoría, cuando la sociedad no funciona para frenar y controlar el hambre desmedido del lobo que despedaza sin piedad al contrario.

Carme Portaceli. Fte:elperiodico.com

La directora es Carme Portaceli y en el elenco ha juntado a 7 actores y 3 actrices que interpretan esos personajes de nombre polaco prácticamente impronunciable. Todos respiran la obra a un gran nivel dramático. Podríamos destacar a Roger Casamajor en el papel del judío Menachem que va pasando por diferentes estados de ánimo con gran lucidez, a Carlota Olcina cuyo personaje sufre las consecuencias de ser judía en un momento  y a Jordi Rico que se mete en la piel de Zygmunt, un hombre despreciable y sin alma que genera la más completa repulsa en el espectador como resultado de un buen trabajo actoral.

Esta obra, nos hace mirar dentro de lo más íntimo de la perversión humana, a nuestras miserias y a la culpa colectiva. Hasta cierto punto y, con las diferencias lógicas del momento, reflejo de las actitudes que existen en cualquier sociedad por muy civilizada que sea antes las adversidades que se van presentando en la vida. Te hace pensar, sentir y eso en definitiva, también es teatro.

Otros enlaces:

Más datos en la web del teatro Fernán Gómez

Nuestra Clase

Autor:  Tadeusz Slobodzianek

Dirección: Carme Portaceli

Espacio escénico: Paco Azorín

Intérpretes: Jordi Brunet, Ferrán Carvajal, Roger Casamajor, Lluïsa Castell. Isak Ferriz, Gabriela Flores, Carlota Olcina, Albert Pérez, Jordi Rico y Xavier Ripoll.

Fernán Gómez Centro de Arte

Hasta el 13 de mayo

Funciones: de martes a sábado 20:00 horas y domingos 18:00 horas

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