Siempre es bueno estar atento a lo que se cuece en las salas alternativas madrileñas. Por ejemplo, si te acercas estos días por Teatro Cuarta Pared, te puedes encontrar con una perla teatral  “El chico de la última fila”, una obra de teatro sobre el mundo de la escritura en la que sorprende la interpretación de un joven talento, Samuel Viyuela, una agradable sorpresa y un futuro con muchas posibilidades.

El texto es del dramaturgo Juan Mayorga y reflexiona sobre el mundo de la educación y de cómo un joven se inicia en la pasión de la escritura. Lo hace a partir de la relación con su profesor y con la familia de un compañero de clase a quien ayuda con las matemáticas. Con un lenguaje sorprendente, este joven estudiante va construyendo una serie de textos a partir de las experiencias vividas con esta familia postiza,  imaginación juvenil o realidad, pero que enganchan al profesor de literatura. Éste se debate entre el incipiente talento que descubre en este joven y la ética de no sobrepasar los límites de la privacidad para hacer literatura. El joven vive y desarrolla estas historias con sus diferentes personajes, desde la última fila de la clase y sin hablar con nadie. Es un observador que mira la vida de los demás desde su inocencia juvenil, pero que también intriga porque no conocemos absolutamente nada de su vida, de cómo es y cómo vive. Deja su vida al margen como si no existiera nada más allá que su posibilidad como escritor.

Una escena de la obra. Fte: cuarta pared

En el elenco encontramos actores de diferentes edades que conforman la compañía “La fila de al lado” como Miguel Lago, Olaia Pazos, Sergi Maza, Rodrigo Saenz de Heredia o Natalia Braceli. Alcanzan todos un buen nivel, sin embargo destaca por su frescura y naturalidad un joven y menudo actor llamado Samuel Viyuela, de apellido de cómicos heredado de su padre Pepe Viyuela. Tiene 23 años, pero podría pasar por un adolescente de instituto, imagen moderna y  una sonrisa pícara que desborda ilusión por una profesión. Interpreta a Claudio, el personaje central del montaje, el  chico de la última fila que mira y escribe. Un trabajo sensacional de interpretación por parte de Samuel. Ahora es necesario verle en nuevos papeles y nuevos registros para confirmar su evolución. No obstante me cuentan que en “Munchahausen” con el CDN, ya brillaba sobre el escenario.

También sorprende la dirección de Víctor Velasco  y la escenografía . El escenario es un conjunto de mesas escolares apiladas unas junto a otras y que tan pronto son mesas, como una tarima elevada sobre la que se desarrollan algunas de las escenas. También destaca el trabajo de movimiento, las coreografías de los actores, cada vez son más complejas en montajes contemporáneos y que le da un aire de frescura muy interesante. Un teatro físico que provoca emociones y sensaciones en los actores y en los espectadores.

“El chico de la última fila” se ha reestrenado el pasado 18 de abril en Cuarta Pared después del éxito cosechado la temporada pasada. Están programados hasta el próximo 12 de mayo en horarios de miércoles a sábados a las 21:00 horas. Hay que estar muy atento a las salas alternativas, porque de vez en cuando aparecen montajes como éste con interpretaciones brillantes que sorprenden por lo inesperado, por lo desconocido y precísamente por eso se disfrutan más.

Otros enlaces:

Más información sobre la obra

Web de teatro Cuarta Pared 

Entrevista a Samuel Viyuela en gente con duende (11’18”)

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