Oscar Miranda nos presenta en el Centro de Nuevos Creadores hasta el próximo 11 de marzo, su visión del clásico de William  Shakespeare “Romeo y Julieta” con la compañía Workgroup Teatro. Muy fiel al texto original, la puesta en escena es muy física y con estética contemporánea. Utiliza  el movimiento y el trabajo corporal de una manera muy interesante y con elementos rompedores que conforman en su conjunto un montaje divertido por momentos, muy fresco y lleno de energía. Además  mantiene la esencia de ese amor puro de los protagonistas, sincero e ingobernable, que a todos nos conmueve.

Se han hecho diferentes versiones de este texto, lectura obligada en algunos institutos y práctica segura en muchas escuelas de formación de actores. Hace tiempo comentaba en este mismo blog una versión de Romeo y Julieta que me había enamorado, de la compañía de William Layton dirigido por Paco Vidal y con dos maravillosos actores en escena como Fernando Escudero y Carlota Romeo.  Ahora he vuelto a disfrutar con una nueva versión, la de Oscar Miranda, menos clásica en su estética y más rompedora en la dirección, pero también muy interesante y capaz de enamorar.

Oscar Miranda, a la sazón director y profesor de la Escuela Municipal de Arte Dramático de Madrid, apuesta por un realismo escénico que nos muestra permanentemente a todos los actores en el escenario: los que intervienen directamente en la escena, los que acompañan los efectos especiales y el movimiento escénico, los que se cambian de ropa y los que se toman un respiro en el lateral. Juega con unas cajas de cartón a las que da muchas y variadas utilidades, utiliza los ventiladores y además combina luces de focos con linternas para componer diferentes espacios dentro del mismo escenario. Hay un trabajo actoral serio, pero también de movimiento, de juego de intensidades y de composición escénica que apunta un proceso creativo nutrido en gran parte por el trabajo de improvisación.

Julieta (Paloma Sánchez de Andrés) en un momento de la función. Foto: Lalivingston

Los personajes de Romeo y Julieta están construidos desde una estética muy moderna y actual como es el caso de Romeo, hasta la imagen de niña bien con uniforme escolar de colegio caro de Julieta. Los actores soberbios, Juan Ceacero interpreta un Romeo guasón, divertido y enamoradizo y muy físico en constante movimiento. Paloma Sánchez de Andrés viste a una Julieta educada, ordenada y muy niña que pierde su cabeza por amor. Si están muy bien los actores protagonistas, también hay que destacar el trabajo del resto del elenco, especialmente de algunas de las actrices como Arantxa Martí que se desdobla con mucha gracia en los papeles de  Princesa y Ama o Sandra Jiménez, que convierte a Mercucio, el mejor amigo de Romeo en una mujer. Predominio de mujeres en una compañía que, tanto por vocación del director como por necesidades actorales, han convertido personajes masculinos en femeninos a la vez que otros como el padre Capuleto ni siquiera aparecen

Este montaje arranca lleno de energía y vitalidad con un Romeo magnífico que llena el escenario y se gana al espectador en sus torturas de enamoramiento y  cuando declara su amor. Pero hay ciertos momentos en que no se mantiene el ritmo de la función, especialmente en la parte final. Además los actores ofrecen mejores resultados en los momentos más divertidos, perdiendo fuerza en los registros más dramáticos. Sin embargo, como conclusión es un montaje muy interesante  que nadie debería perderse, con un trabajo de dirección serio y con sello propio, además de interpretaciones de mucho nivel resueltas con giros sorprendentes. Una función con aire fresco y muy moderno sobre  la más clásica historia de amor que jamás se ha escrito.

Otros enlaces:

Web de la Sala Mirador- Centro de Nuevos Creadores

Web de Workgroup Teatro

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