cartel de la obra

Intrigante, original y perturbador. Así definiría el último montaje realizado por el director esloveno Tomaz Pandur en “La caída de los dioses” que puede verse en las Naves del Español del Matadero de Madrid. Una producción espectacular con un lenguaje escénico que nos traslada a los años 30 del siglo pasado para mostrarnos la descomposición de una familia industrial alemana en una lucha interna, coincidiendo con la llegada al poder de Hitler. Un elenco de lujo para una gran producción que ha recorrido varias ciudades españolas antes de llegar a Madrid.

Esta obra, basada en la película de Visconti del mismo título nos muestra la decadencia de una familia aristocrática e industrial de Alemania durante la llegada del Tercer Reich y el triunfo del nacionalsocialismo. La muerte del cabeza de familia y máximo responsable de la acería que constituye el negocio familiar, desata la lucha de poder entre las distintas facciones familiares. No valen medias tintas y los odios y rivalidades aparecen en una mezcla de sentimientos que arranca desde lo más profundo y consiguen un efecto perturbador. Al tiempo que la familia se destruye, se va erigiendo el nuevo edifico nazi. Los aliados que te ayudan para alcanzar el poder, son despeñados cuando has alcanzado lo que querías.

Tomaz Pandur

Destaca  el sello especial e innovador del director Tomaz Pandur, responsable de montajes como “Barroco” o “Hamlet”,  que sigue haciendo méritos para ser cualquier cosa menos convencional. Una escenografía en movimiento con una mesa que aparece y desaparece  en el escenario  como un barco que se desplaza por el agua,  un gran espejo móvil en el techo, entradas y salidas, cambios de vestuario  y música con pianista en directo consiguen un efecto ilusorio y a la vez expectante.

Sin embargo también hay elementos que sorprenden como notas desafinadas en una composición musical, como los momentos de ruptura de escena, de sustitución de los personajes por los propios actores y de repetición del texto con apuntador y todo. Elementos que son asincrónicos en el montaje como unos efectos rodeados de un cierto barroquismo exagerado y a veces redundante que desconcierta y rompe el ritmo interpretativo. Medios y un gran presupuesto resultado de una potente producción sólo al alcance de los teatros públicos. Por un lado compiten en ventaja frente a la iniciativa privada y por otro lado también es de agradecer este tipo de grandes montajes que nunca serían posibles sin el respaldo público.

El elenco de actores del montaje. Fte: el mundo.es

Mención especial merece el trabajo de los actores. Para los dos papeles centrales en una obra bastante coral, se han juntado dos  rostros conocidos en la televisión, como son Belén Rueda y Pablo Rivero (que como el mismo reconoce en escena debutaba en las tablas de un teatro) que mantienen unos buenos registros interpretativos. El resto de reparto mezcla a actores muy sólidos en el panorama nacional como Alberto Jiménez, Fernando Cayo o Manuel de Blas, que siempre son garantía de un buen resultado, con otros menos conocidos pero ya con una importante expericnia como Francisco Boira, Nur Levi (que sustitutyó en el papel a Olivia Molina), Francisco Gavira y Santi Marín. Buen nivel en general en una obra que exige registros interpRetaivos muy intensos.

P. Rivero y B. Rueda Fte: T Español

Fernando Cayo

Destacaremos especialmente al debutante Pablo Rivero en un papel muy alejado de la imagen del Tony Alcántara de la serie de televisión en un papel de vividor rayando en la locura y también a Santi Marín, en un personaje contenido a veces y exaltando en otras, pero siempre manejado y manipulado por todos, y que borda a la perfección. Y después está un actor que crece día a día y siempre nos sorprende con su capacidad de expresar emociones y sentimientos, Fernando Cayo, en un registro del perfecto cínico y manipulador, con un altísimo nivel.

Muchas sombras sobre el comportamiento humano y apenas alguna luz de esperanza rápidamente amordazada. Un viaje a la destrucción de una familia y a la construcción de un monstruoso aparato de poder que acabó con la vida de millones de personas el siglo pasado. Una reflexión sobre las miserias humanas que no te deja indiferente.

Otros enlaces.

Web del teatro Español 

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