Llum Barrera se sube todos los días al escenario del Pequeño Teatro Gran Vía en Madrid para meterse en la piel de Florence Foster Jenkins. Una mujer muy especial, probablemente una de las peores cantantes del mundo, con una voz que no conseguía encajar en su sitio ninguna nota musical desafinando hasta límites difícilmente imaginables. Sin embargo, publicó un disco y consiguió actuar en el Carnegie Hall de Nueva York ante más de 2.000 personas que pagaron su entrada en un teatro abarrotado.

Llum Barrera. Fte: elviajero/elpaís

La obra, inspirada en la vida de esta mujer, se titula “Glorious, la peor cantante del mundo” y fue escrita por Peter Quilter. Se estrenó en Londres en 2005 con la interpretación de Maureen Lipman, desde entonces se ha programado en varios países hasta llegar a Madrid. Aquí lo hace con la dirección de la compañía Yllana, una referencia básica del humor en nuestro país. La adaptación es de José Ignacio Salmerón, el vestuario de Miguel Crespi y el diseño musical de Luis López de Segovia. Sobre las tablas, tres actores: Ángel Ruiz, que interpreta al pianista que acompañaba a la soprano, Alejandra Jiménez-Cascón ejerciendo de asistenta y amiga y Llum Barrera que nos deleita cantando sin ritmo ni oído. La misma actriz ha comentado que cantar mal y desafinando es casi más difícil que hacerlo bien, porque aunque no quieras siempre consigues la entonación adecuada en alguna de las notas. Una obra que desde el punto de vista teatral es muy divertida, con una gran actuación de los protagonistas y un guiño a la improvisación con el peculiar estilo de Llum Barrera que arranca las carcajadas del público.

Es una obra que disfrutas y mucho como espectáculo bien gestionado, pero que sin embargo no te deja indiferente y te obliga a reconocer a esta mujer y a su inquebrantable voluntad. Tenía claro lo que quería hacer, estuvo más de 30 años dando recitales y conciertos, aunque no fueron muy numerosos y en la mayor parte de los casos para grupos reducidos de personas. Cuentan que ella misma repartía y controlaba las invitaciones, pero no le evitó las duras críticas que recibió durante su carrera. Fueron muy duros con comentarios hirientes que ella misma achacaba a envidiosos de su arte. También es cierto que contó con el respaldo económico de una considerable fortuna, sin la cual probablemente nadie hubiera escuchado su música. Luchó por algo en lo que creía, aunque el duende no le acompañara, y consiguió actuar en uno de los templos de la música en 1944, en un Carnegie Hall abarrotado con las entradas agotadas.

Florence Foster Jenkins. Fte: blog.ryouguchi.com

Después de ver la obra y de conocer un poquito más a Florence Foster Jenkins me alucina su férrea voluntad a prueba de críticas por muy duras que fueron. Y también me surgen muchas dudas sobre la capacidad de criticar que tenemos  el trabajo de los demás. En este terreno, siempre tenemos que acompañarnos del respeto y de la humildad. El respeto que merece toda persona que se sube a un escenario para ofrecer su trabajo y la humildad con la que ejercer la crítica y dar opinión reconociendo que por muchas obras de teatro que veas, por muchos cursos que hagas, seguimos sin saber nada.

Me hubiera gustado conocer a esta mujer y poder acercarme a entender los mecanismos de su mente. Me quedan preguntas y dudas sin resolver sobre lo que ella misma pensaba. Lo que si me queda es el respeto hacia una persona que luchó por conseguir un sueño y también una hora y media disfrutando de una obra de teatro muy recomendable que seguro será uno de los éxitos de la temporada. “Música para nuestros oídos” en palabras de Yllana, pero quizá unos oídos un tanto distraídos.

Enlaces de interés:

Entrevista con Llum Barrera en Radio Enlace en el programa gente con duende (7’58”)

¿Realmente cantaba tan mal? Enlace a youtube

Biografía de Florence Foster Jenkins en wikipedia

Anuncios