Cartel de la obra

“El Arte de la Comedia” de Eduardo de Filippo. Una reflexión sobre la utilidad del teatro y la  mezcla de realidad y ficción. Sobre el peso que tiene la imaginación y como, a veces, no sabemos si estamos viviendo situaciones reales o si estamos navegando en una farsa. En el Teatro Español en Madrid hasta el próximo 1 de agosto. Con la dirección de Carles Alfaro y Enric Benavent, Pedro Casablanc y Jose Luis Alcobendas, en los papeles protagonistas dando vida, respectivamente, al director de la compañía, al gobernador y a su secretario.

Esta producción de Teatro de la Abadía, nos cuenta como Oreste Campese, director de una compañía de teatro ambulante, acude al recién llegado gobernador para pedirle ayuda porque la carpa en la que actúan se ha quemado. La entrevista, que discurre sobre la razón de ser de la comedia y la utilidad del teatro, termina mal para el director. Después el gobernador recibe en su despacho al médico, al párroco y a la maestra, pero ya no sabrá si se trata de habitantes del pueblo que le exponen sus necesidades o si son actores de la compañía de Campese interpretando una farsa. Más detalles en la página del Teatro Español.

Oreste y el gobernador. Foto: notasdefilasiete

El texto de  Eduardo de Filippo nos sitúa en los años 60 en Italia. Es inteligente, brillante  e intuitivo y camina a  la perfección sobre el borde de la realidad y la ficción, con guiños constantes que alimentan las dudas del espectador. La interpretación de los actores es sobresaliente, un buen nivel propio de los actores de oficio con años sobre las tablas, pero también con sólida formación en escuela.

Enric Benavent está soberbio en su contención, es capaz de trasmitirnos la pasión por el teatro que vive como director de una compañía, con la amargura propia de quien se ve obligado a malvivir y pedir ayuda porque la profesión no da para más. Una amargura que se convierte en resignación como si fueran conscientes del precio que tienen que pagar por llevar adelante su oficio. Vivir del teatro es maravilloso, pero también ruinoso y hay que aceptar una vida austera, cuando no cercana a la miseria. Hoy en día no, pero hace no demasiadas décadas eras muchas las compañías que recorrían los pueblos con su repertorio de funciones clásicas y un elenco familiar que cada día entraban en la piel de varios personajes.

Por otro lado está la figura del gobernador, interpretado por Pedro Casablanc. Es consciente de haber llegado a un pueblo perdido en la montaña en un destino no deseado, pero acepta con resignación obligado por su compromiso político. Quizá desde esa posición de superioridad siente curiosidad por conversar con Oreste Campese, el director de la compañía, porque entiende que siempre es interesante conversar con los comediantes. Pero es un acercamiento falso e hipócrita desde las posiciones más conservadoras de una élite que considera inferiores a los comediantes, como si fueran bufones de segunda destinados a entretener a un pueblo para que olvide sus preocupaciones.

Una escena de la obra. Fuente: teatro español

Además en la obra surgen otros personajes muy interesantes. El fiel secretario siempre atento a las necesidades del gobernador, un profesional que intenta hacer lo mejor posible su trabajo interpretado por José Luis Alcobendas. El médico del pueblo que viene a reclamar que su trabajo sea valorado y reconocido por la sociedad, así como el párroco preocupado por las consecuencias de amores adúlteros y una maestra de escuela que vive sus propias fantasías.

El arte de la comedia, un montaje con mucho arte, con mucha calidad en el texto y en la interpretación. Teatro dentro del teatro y reflexiones sobre el mismo, sobre los límites de la realidad y la ficción. El gobernador no sabe si los personajes que le visitan son quienes afirman ser, o si se trata de actores interpretando un papel. Habrá que ver la obra para descubrir cual es la verdad, o no, porque no olvidemos que hablamos de teatro.

Vídeo promocional en you tube (4’06”)

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