Fte: Teatro Madrid

Esta vez no sé como empezar a escribir. Quiero hablar de dos espectáculos que he visto esta semana y que no pueden ser más diferentes. Desde lo más clásico y tradicional como el ballet “El lago de los cisnes” con The Russian Nacional Ballet a lo más alternativo y experimental de la mano de Rodrigo García. Se trata del montaje “Muerte y reencarnación en un cowboy” en el marco del Festival de Otoño celebrado este año por primera vez en primavera. No soy un apasionado de la danza clásica, pero si tengo que elegir, no hay color.

El lago de los cines es probablemente el ballet clásico más representado de todos los tiempo, al menos en lo que alcanzan mis recuerdos. Una historia de amor casi imposible con Sigfrido, un príncipe que se enamora de Odette, una mujer-cisne por la acción del malvado Rothbart. Conflictos, engaños y algunos de los inolvidables pasos de ballet al ritmo de la genial composición de Tchaikovsky. Y como siempre, en ese maravilloso escenario de la capital madrileña, donde tanto y tan bien se cuida la danza, el teatro de Madrid.

Imágenes de El lago de los cisnes. Fuente: mundofotos.net

Desde el extremo de lo más clásico a la propuesta del director Rodrigo García. Un montaje innovador, atrevido y provocador, pero que sólo acierto a definir como desagradable. Es una simple opinión, la sala estaba llena y supongo que de aficionados o seguidores de este director. A mi me gusta disfrutar del teatro como he comentado en algunos de los artículos de este mismo blog. Es maravilloso sentarse en una sala y encontrarse con buenos textos y  buenos montajes o con maravillosas interpretaciones  como las de Juan Luis Galiardo o Miguel Ángel Solá que hacen muy grande al teatro. Sin embargo, no puedo decir lo mismo de “Muerte y reencarnación en un cowboy”. Desistí de intentar averiguar cual es la historia que nos querían contar, de buscar una justificación escénica para las acciones o para algunos de los elementos utilizados y sobre todo, para los desnudos de los actores protagonistas. Simplemente desistí. Es posible que no sepa admirar el teatro más vanguardista o experimental, también es cierto que no alcanzo a entender el arte en un cuadro que simplemente es blanco (recordando la comedia Arte de Yasmina Reza).

Me queda mucho por aprender y muchas obras de teatro que ver y espero que también por disfrutar. Lo más probable es que este montaje tenga mucho trabajo y dedicación detrás y seguramente a muchos de los espectadores, quizá con mejor gusto que el mío, les haya fascinado. Para mí el teatro es algo diferente, que me conmueva, que me haga reír o llorar, que me haga pensar. Por eso, hoy, puestos a elegir, me quedo con lo más clásico, con el ballet y la música de Tchaikovsky.

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