Fte: comunidadterra.es

De vez en cuando conviene reflexionar sobre la profesión del periodismo, que vive probablemente uno de los peores momentos de su historia. La crisis económica general se ha cebado especialmente en el sector de la prensa, dependiente en gran medida de una publicidad que se ha desplomado en los últimos meses. Pero esta caída de la publicidad viene acompañada también de una crisis de credibilidad de los medios y de la masiva irrupción de las nuevas tecnologías que incluyen una nueva manera de entender el sector.

Ante la caída de los ingresos, la reacción de muchos medios ha pasado por la reducción de costes, especialmente en plantilla. Los datos de despidos son una expresión manifiesta de esta realidad. También el conservadurismo en las programaciones y el retorno a los contenidos que siempre han funcionado. Se abandona la imaginación, se reducen las oportunidades para propuestas innovadoras, se afrontan estrategias defensivas para salvar el botín conseguido (bien sea poco o mucho). Este tiempo de crisis debería ser una oportunidad para obligarse a inventar nuevas cosas, para que surjan las ideas.

Fuente: leninstalin.wordpress.com

La alternativa pasa por las nuevas tecnologías, por el apasionante pero peligroso mundo de la red, de los blogs y de las redes sociales. Son palabras que nos introducen en el vértigo de una nueva era de la comunicación en la que casi todo es posible. Hace unos meses tuve la oportunidad de ver el documental titulado “Blog, la fiebre de los diarios en la red” dirigido por Manuel Campo Vidal. Arranca en los trágicos sucesos del 7 de junio de 2005 en el metro de Londres, unos atentados terroristas que universalizaron el uso de los blogs. Diarios digitales en la red en los que cualquier persona podía volcar sus pensamientos, historias, comentarios y automáticamente estar a disposición de una comunidad de usuarios en todo el mundo.

Hablamos de una realidad, de una revolución en la esfera de la comunicación que ha alterado las estructuras más profundas de los medios. Revientan la agenda informativa y dictan un nuevo tipo de actualidad, mucho más cercana y con mayor contenido de opinión. El poder se sigue basando en el control de la información, pero cada vez es más difícil porque se escapa como la arena entre los dedos de las manos.

¿Cómo podemos explicar el auge de los blogs, de estos diarios personales en la red? ¿Por qué tenemos la necesidad de comunicar y de contar cosas, incluso las más íntimas? Entre las razones que se apuntan es que son un medio que permite la libertad de expresión y de opinión, que permite cubrir la necesidad de escribir de muchas personas que no tienen posibilidad de contar con un editor que publique tus trabajos. También son un instrumento que juega en el terreno del ocio y del tiempo libre y que puede servir a la promoción personal y de ciertos productos o servicios, incluyendo la simple opinión. Las redes sociales, y en menor medida los blogs, se han convertido en un sustituto perfecto de las relaciones personales.

Fte: precríticas.comLas cosas están mal, pero nunca se debe olvidar que el derecho a informar y ser informado es un derecho fundamental reconocido por la Constitución Española y el periodismo tiene una responsabilidad con la sociedad. Todavía queda ocasión para la esperanza. Un ejemplo, hace 3 meses despedíamos a Soitu.es, un diario digital que cerró ahogado por los problemas económicos y de financiación. Hace unos días, en el documental “La tormenta de papel” emitido por TVE comprobamos como su antiguo director, Gumersindo Lafuente, ha fichado por elpaís.com. Las cosas están mal, pero las oportunidades existen, al menos para quienes estén preparados.

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